18 de mayo 2004 - 00:00
Moore, violento anti-Bush, politizó Festival de Cannes
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Michael Moore monopolizó ayer la atención de Cannes cuando se exhibió su film "Farenheit 911", fuerte denuncia contra el presidente George W. Bush y sus vínculos con la familia Bin Laden.
«Es una desorganización total. Su forma de hacer las cosas ha ofendido a mucha gente», dijo Moore. El nuevo film de autor de «Bowling for Columbine» es una obra de propaganda de un realizador cuyo empeño por ridiculizar a Bush se desprende de cada fotograma. El documental se concentra en cómo el pueblo estadounidense y la Casa Blanca reaccionaron a los ataques del 11 de septiembre de 2001, y destaca los vínculos entre la familia Bush y prominentes sauditas, entre ellos la familia de Osama bin Laden. «Tuvimos un presidente dormido en el timón», dijo Moore. «Farenheit 911» ya ha provocado una tormenta en los medios de prensa internacionales después de que la empresa Walt Disney prohibiera a su división de cine Miramax la distribución de una película que, según consideró, podría polarizar a la política en un año de elecciones en EE.UU.
«Espero que lo estrenen en Estados Unidos este año», dijo Moore. «Esta vez yo fui el tipo serio y Bush escribió las líneas cómicas», agregó sobre su film, donde se ridiculiza constantemente al presidente. «El pescado se pudre de la cabeza para abajo», dijo también Moore. El primer ministro británico, Tony Blair, es mencionado brevemente en el documental, pero Moore expresó en la conferencia de prensa: «¿Qué hace juntándose con un tipo como Bush? Nunca he entendido eso, es la pareja más rara que he visto». A la luz de la polémica actual por las imágenes de abuso de prisioneros iraquíes, el documental muestra a soldados estadounidenses que se burlan de los muertos y posan con encapuchados iraquíes detenidos. «Este es el primer corto sobre el abuso y humillación de estos detenidos iraquíes», dijo Moore.
Su humor negro se pone más de manifiesto cuando, con un altavoz, invita a los legisladores a leer la Ley Patriótica -que limitaba los derechos civiles- y que acaban de firmar sin conocer en detalle. El realizador pregunta a los legisladores «¿Por qué tan pocos miembros del Congreso -en realidad sólo uno- tiene sus hijos en Irak? ¿Usted mandaría a los suyos a combatir?», insiste, mientras los representantes se alejan sin responder.
Este es la sexta película de Moore, tras «Bowling for Columbine» (que obtuvo un premio en el Festival de Cannes y un Oscar en 2002), «The Big One», «Canadian Bacon», «Pets or Meat» y «Roger and me». En la conferencia de prensa, Moore recordó que «Irak es un país que nunca atacó a Estados Unidos ni a ningún ciudadano estadounidense», y luego agregó «la democracia no se impone con cañones. Estados Unidos debe retirarse de Irak. Otros países pueden ayudar ahora a Irak, pero, con certeza, no Estados Unidos».
El cineasta también denunció que las autoridades norteamericanas hicieron presión sobre la producción para impedir que su película se hiciera. «Con la productora Icon habíamos llegado a un acuerdo y firmado los documentos correspondientes. De pronto, un día me llamaron para decirme que no tenían interés en seguir adelante. Según un empleado de Icon, la orden llegó de un legislador republicano próximo a la Casa Blanca. Esto es lo único que sé», aseguró el realizador.
Al preguntársele si el objetivo del film es influir en las próximas elecciones norteamericanas, Moore respondió «espero que influya, pero mi objetivo, como en mis otras películas, es que el público pase un buen momento en el cine, que reflexione y que siga hablando después del tema. Y también que ría, porque creo que es importante reír en los tiempos difíciles».
Evocó también los atentados de Madrid, declarando que «como todo el mundo, sentí mucha pena» por lo ocurrido, por las víctimas. Creo que hay que luchar contra el terrorismo de una forma más inteligente que la empleada hasta el presente», agregó. «Me alegra mucho que España no sea dirigida ahora por los partidarios de la guerra sino por personas que se quieren retirar de Irak. Otros países, como Canadá y Alemania, tratan también de decirle a Estados Unidos que ése no era el camino», afirmó Moore.
Finalmente evocó los desacuerdos entre Francia y Estados Unidos respecto a la guerra. «Los franceses son nuestros aliados y lo son desde hace mucho tiempo. Sin los franceses Estados Unidos no habría nacido. Tendríamos que mostrar más gratitud hacia un país, como Francia, que tiene tal relación con nosotros desde hace 200 años», dijo. «Son justamente los mejores amigos los que pueden decirnos la verdad de frente y eso es lo que el pueblo francés hace: decirnos la verdad sobre esta guerra. Tendríamos que agradecerles, en vez de criticarlos o boicotear sus productos. Sobre todo ahora que se demuestra que eran los franceses los que tenían razón», dijo, para concluir: «Si el pueblo cree estar amenazado, entrega su libertad para ser protegido. Esto es lo que sucede en EE.UU.».
En Cannes, además del film de Moore, también se vio ayer otra película directamente vinculada con la campaña presidencial: se trató del cortometraje, «The last full measure», cuya directora es Alexandra Kerry, hija del candidato demócrata a la Casa Blanca John F. Kerry. La cineasta evita mezclar los tantos y rehúsa evocar la campaña de su padre, pero el tema de su película remite forzosamente a la actualidad: se trata de otra guerra, la de Vietnam.




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