25 de noviembre 2002 - 00:00

Murió Matta, el último grande del arte del siglo XX

Roberto Matta
Roberto Matta
Polémico, provocador y ta lentoso, Roberto Matta, una de las figuras más importantes del surrealismo europeo y del arte latinoamericano, murió el sábado a los 91 años en un hospital de Citavecchia, a pocos kilómetros de Roma.

Descendiente de una familia adinerada, Matta encarnó la quintaesencia del artista internacional. Instalado desde 1947 en París y en sus últimos años en Tarquinia, nació en Chile «el 11 del 11 del 11», fecha que le gustaba destacar.

Aunque se mantuvo lejos de Latinoamérica y formó parte de la Escuela de Nueva York, Matta consolidó una estética decisiva para el sur del continente. Partió hacia Europa a los 22 años con su título de arquitecto bajo el brazo y trabajó con Le Corbousier. En París, André Bretón le dio la bienvenida al grupo surrealista y poco antes de la Guerra marchó a Nueva York junto a Léger, Duchamp, Mondrian, Gropius y Max Ernst. Sin embargo, él fue el único que se relacionó con los artistas norteamericanos, sobre todo con Motherwell, Pollock, De Koonning y Gorky, para difundir el «automatismo absoluto», técnica de expresión que brindó un impulso fundamental al expresionismo abstracto.

«No hay que partir de una hoja en blanco
-explicaba a este diario en un reportaje realizado hace unos años en Miami-, porque de ese modo uno proyecta sólo lo que conoce. Lo que yo digo es que hay que partir de manchas y leerlas con un método alucinatorio automático, porque entonces aparecen los deseos ocultos». Ese fue en esencia el método que consolidó una obra con características inimitables, pues la persona que ha visto una pintura de Matta siempre va a reconocer su estilo.

•Conmoción en Chile

A su manera y con una obra inconfundible, Matta, logró su ambición: matar la muerte. «La muerte no existe, es algo que les ocurre a los otros», señaló en una oportunidad.

En Chile, país al que el artista se resistía a volver por razones políticas, la noticia de su muerte causó auténtica conmoción. El Gobierno decretó duelo nacional y el presidente Ricardo Lagos dijo: «Se va el último de los grandes de la pintura del siglo XX».

En Italia el ambiente del arte señaló que el paso de Matta por la historia del arte dejó una huella imborrable. «Es el heredero de la corona de Miró, el más célebre después de Matisse y de Picasso», destaca el crítico Piero Dorazio, por ejemplo.

Una de sus obras cumbre,
«Los desastres del misticismo», pintada en 1942 luego de un viaje a México, fue récord en 1997 del arte latinoamericano, al venderse por 1,5 millón de dólares.

En sus últimos años y con la misma facilidad con que utilizaba los pinceles, incursionó en el arte digital y realizó videos que competían con la magia de sus cuadros.

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