"Casi feliz", una comedia sobre tragedias cotidianas, es la nueva apuesta de Netflix en Argentina

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Netflix lanza el 1 de mayo su nueva producción en Argentina, "Casi feliz". Ámbito dialogó con Hernán Guerschuny, director y cocreador de la serie junto a Sebastián Wainraich.

Una serie sobre las tragedias cotidianas, esos conflictos que cada día acosan a la raza humana pero no salen en los diarios. Así describe Hernán Guerschuny, director de “Casi feliz”, el punto fuerte de la historia que cocreó con Sebastián Wainraich y que se estrenará el 1° de mayo en Netflix.

La nueva producción de Netflix para Argentina es una comedia semibiográfica en la que Wainraich desafía obstáculos no pretenciosos, aquellos que derivan de un divorcio, de las propias inseguridades o de las rutinas ineludibles de la mayoría de los cuarenta y pico.

“Casi feliz” consta de diez episodios de media hora cada uno; es coprotagonizada por Natalie Pérez y cuenta entre su elenco a Hugo Arana, Adriana Aizemberg y Peto Menahem.

Periodista: ¿Qué diferencias encontraste, respecto a tus obras anteriores, al trabajar con Netflix?

Hernán Guerschuny: Para nosotros fue un gran logro en varios sentidos. Veníamos acostumbrados al cine independiente nacional, que básicamente es tener un proyecto que fuiste gestando durante muchos años y tratar de buscar tanto las formas financieras como artísticas de llevarlo adelante. Sos vos luchando contra los molinos de viento, con las incógnitas de que podés quedarte a mitad de camino. Incluso cuando terminás la obra tenés que lidiar con los mecanismos de distribución que, en este país y en gran parte del mundo son tremendos, son muy injustos.

Trabajar con una plataforma como Netflix cambia absolutamente porque vos te tenés que dedicar exclusivamente a lo que te gusta, que es escribir, dirigir, o incluso a producir sin estar sufriendo y sin poder dormir cada día porque te quedás corto con los aspectos financieros.

Por otro lado, Netflix tiene sus propios departamentos internos de desarrollo. Y, en esa relación entre un autor con una visión bien fuerte y una compañía con un montón de data y experiencia, surge algo superador que es tener una serie que interese a la mayor cantidad de gente. La experiencia con Netflix borró todos mis prejuicios porque fueron muchas batallas las que tuvimos en el proceso, pero todas con mucha amplitud conceptual y honestidad intelectual.

Hernán Guerschuny
Hernán Guerschuny junto a Sebastián Wainraich

Hernán Guerschuny junto a Sebastián Wainraich

P.: ¿Cuáles eran esos prejuicios?, ¿creés que forman parte del mundo más purista del cine?

H.G.: Tiene que ver con una cierta malformación: uno se forma en un ámbito determinado. En Argentina tenemos la ayuda del Instituto del Cine, pero básicamente sos vos teniendo que defender un proyecto a capa y espada contra todo. Esa formación te hace creer que cualquier opinión externa puede llegar a atentar contra tu proyecto. Cuando entrás en este nuevo universo te das cuenta que tienen mucho más para sumarte que para restarte.

Uno de mis prejuicios era que como Netflix llega a 190 países, tiene 183 millones de miembros y se traduce a un montón de idiomas, pretendiera algo tan universal que termine borrando toda identidad y particularidad al proyecto. Y, lejos de eso, lo que Netflix nos dijo es que le importaba que a la serie le vaya bien en nuestro país. Y que la gente, incluso en latitudes muy lejanas, elige ver historias particulares, con personalidad.

P.: ¿Qué te llevó a trabajar nuevamente con Sebastián Wainraich, esta vez ya no sólo dirigiéndolo sino como cocreador de la serie?

H.G.: Con Seba tuvimos una hermosa primera experiencia con un largometraje que se llamó “Una noche de amor”. A él le había gustado mucho mi ópera prima “El crítico” y me hizo una nota en su programa de radio. Cuando me iba, me dijo que tenía un guion. Lo leí con miedo porque no lo relacionaba con el mundo de la escritura ni del cine en general, y me divirtió un montón. Ahí empezamos a trabajar un año y pico hasta lograr “Una noche de amor”, una película que fue bastante exitosa y nació una relación artística y de amistad absoluta con Seba. Después lo que pasó es que Alejandro De Grazia, dueño de una distribuidora y productora argentina nos dijo que le gustaría mucho que escribamos alguna idea para una serie. Nos pusimos a trabajar y fue una fluidez absoluta, los guiones brotaban con una naturalidad tal que nos quedaron historias para cien capítulos más.

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Netflix estrena "Casi feliz" el 1° de mayo

P.: ¿Va a haber segunda parte, entonces?

H.G.: Lo que nos dice la gente de Netflix es que está muy contenta con la primera temporada, pero también está la realidad de los números y como toda compañía tiene que invertir en productos que le funcionen, así que dependerá de cómo performe la serie en la plataforma. Son las reglas del juego y me parece que está muy bien.

P.: ¿Cuál creés que es el punto distintivo de la serie, aquello que el público va a apreciar más?

H.G.: Un punto que a mí me tiene bastante contento y orgulloso es el tono muy particular de comedia que vemos poco en Argentina y que nos gusta de cierta comedia americana o inglesa. Es un tono tragicómico o que, a través del humor, te permite reflexionar sobre cosas más profundas. No es que pasan grandes cosas, es la tragedia de la vida cotidiana, esos grandes pequeños temas a los que nos vemos enfrentados cada día que para cada uno de nosotros son sustanciales. La gente se va a encontrar con una serie muy particular en ese sentido, “Casi feliz” tiene una identidad bastante conseguida. Y la participación de actores increíbles como Juan Minujín, Carla Peterson, Adrián Suar y Pilar Gamboa hizo crecer la serie.

P.: ¿Qué lugar considerás que ocupan series y películas en este contexto de cuarentena?

H.G.: Cuando veíamos que se acercaba la fecha de estreno de nuestra serie y que coincidía con toda esta locura y esta tragedia que nos está ocurriendo a nivel mundial, nos dividíamos todo el tiempo entre el ‘qué feo que coincida con esto’ y el ‘qué bueno que coincida con esto’.

Entrás a las redes sociales y la gente pide contenidos, se devora los contenidos de manera compulsiva y, apenas sacamos la gacetilla de que se iba a estrenar “Casi feliz”, la gente no podía creer que faltaban 15 días, ya estaba preguntando por la segunda temporada. Es una locura la necesidad de consumir estos productos.

Para este contexto es espectacular. Por supuesto que esperamos que cuando llegue la fecha del estreno y después también los números del coronavirus sean todavía controlados y haya las mejores noticias posibles.

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Wainraich es cocreador de la serie de Netflix que consta de 10 capítulos

Wainraich es cocreador de la serie de Netflix que consta de 10 capítulos

P.: ¿Cómo imaginás el futuro del mercado audiovisual: habrá espacio y consumidores para producciones y estrenos en cine, televisión y plataformas de streaming?

H.G.: Por un lado, el cine desde que nació está ligado a un hecho tecnológico. La irrupción de las plataformas tiene que ver con haber interpretado claramente los cambios de consumo, que la gente se va diversificando cada vez más, hay segmentos y nichos y éste tipo de plataformas permite llegar a esos nichos de manera mucho más eficiente. El cine, para mí, va a seguir existiendo para los grandes espectáculos, para esas películas que son mega eventos que necesitás verlas en una gran pantalla. Y también van a existir aquellas pantallas para lo que en música serían los conciertos de cámara. Las plataformas quitan la exigencia de que todo contenido vaya a la pantalla.

P.: ¿En qué fase está la serie sobre Nahir Galarza?

H.G.: Nuestra productora, que no es la productora con la que hicimos “Casi feliz”, tiene los derechos del caso Nahir Galarza. Estamos en la primera etapa de desarrollo, escribiendo los primeros guiones.

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