Cannes (ANSA) - (10/05/2001) Un espectáculo de fuegos artificiales, un chisporroteo de ideas en las que se mezcla el cancán de Jacques Offenbach y los tangos de Mariano Mores fue el film inaugural del 54° Festival de Cannes, «Moulin Rouge» del australiano Baz Luhrman con una Nicole Kidman esplendorosa y un Ewan McGregor apenas correcto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La película vuelve a contar la eterna historia de la «Dama de las Camelias» cruzándola con el «backstage musical» y amenizándola con los motivos más populares del siglo XX, desde «Your Song» de Elton John y «Like a Virgin» de Madonna a «All You Need Is Love» de los Beatles.
Pocas veces Cannes abrió con tanto brío un festival, y como el film está en concurso podrá aspirar a algo más que al aplauso de gentileza inicial. Nicole Kidman despliega su belleza en el personaje de Satine, la cortesana más codiciada del Moulin Rouge, convertido por Luhrman en un burdel de gran lujo. Ewan McGregor, excelente actor inglés («Trainspoting») no tiene mucho que hacer con su papel de Christian.
Dejá tu comentario