18 de diciembre 2007 - 00:00
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Carlos Rottemberg: «En los últimos quince años se profundizó la menor difusión del buen espectáculo y se amplió la cobertura de los pasatistas».
Presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, Rottemberg asegura que la mejor época del teatro marplatense en cuanto a público fue durante el período democrático entre 1983 y 1987, cuando fue notable la curva ascendente. Lo atribuye a que muchos artistas no habían podido trabajar durante la dictadura y reaparecieron.
«La temporada 1987 fue el récord histórico en Mar del Plata que aún no pudo superarse. También es cierto que para hacer balances serios hay que remontarse a principios del siglo pasado, cuando iba más gente al teatro. Eso fue hasta 1950, cuando llegó la TV».
Algunos títulos emblemáticos que pasaron por las salas marplatenses durante los primeros años fueron «Made in Lanús» con Luis Brandoni, Marta Bianchi, Leonor Manso y Patricio Contreras, «Taxi» con Carlos Calvo y Ricardo Darín, «Segundo tiempo» con Leonor Benedetto y Arnaldo André, «El viejo criado» con Luis Brandoni, Marta Bianchi, Jorge Rivera López y Alberto Busaid, «La zorra» con Alberto Closas y Leonor Benedetto, «Locos de contentos» con Oscar Martínez y Mercedes Morán, «Fiebre de Heno» con China Zorrilla, «Cena de Matrimonios» con Alberto Closas y Susana Campos, «Eva y Victoria» con China Zorrilla y Luisina Brando, «Cena para tres» con Arturo Puig y Selva Alemán, «Juguemos al Rummy» con Osvaldo Terranova y Elsa Berenguer, «Una rosa de dos aromas» con Bettiana Blum y Dora Baret, entre otras.
En su carácter de productor, Rottemberg fue tomando distintos teatros para presentar espectáculos más pasatistas: «El Negro no puede» con Alberto Olmedo y Javier Portales en el Neptuno, «Brujas» con Thelma Biral, Nora Cárpena, Susana Campos, Moria Casán y Graciela Dufau en el Atlas, «Con Tolengo y Calabromas desde el niño hasta la nona» con Juan Carlos Calabró en el Lido, «Chispas» con Thelma Biral y Nora Cárpena en el Astral, «Potiche» con Mirtha Legrand, Juan Carlos Calabró y Juan Carlos Mesa en el Atlas, «Popeye y Olivia» con Víctor Laplace y Linda Peretz en el Tronador.
Rottemberg elaboró una suerte de autocrítica por el exceso de pasatismo en teatro y también se quejó del poco espacio que tiene el teatro «pensante» en los medios: «La gran diferencia entre mis primeros diez años de trabajo y la época actual es que la oferta teatral era más amplia. Pero, sobre todo, noto que en los últimos 15 años se profundizó la menor difusión del buen espectáculo y se amplió la cobertura de los pasatistas. Es notoria la diferencia de llegada al público, a través de los medios, que tiene un Alfredo Alcón o una Nazarena Velez. Antes convivían la revista porteña, símbolo de Buenos Aires, con el espectáculo pasatista y también el pensante. Si bien actualmente eso está, siento que tanto se habla de políticas culturales pero se hace poco, antes se hablaba menos y había mas. El contrasentido es que, cuando la gente inteligente que hace medios tiene que ponderar, elige el buen teatro, pero cuando hay que difundir, queda detrás de la revista con la Vélez. Pero el teatro en la Argentina es maravilloso porque, pese al problema de la difusión, el ámbito independiente siguió creciendo», remarcó Rottemberg.
Habían pasado quince años del desembarco de Rottemberg en Mar del Plata, con tres salas en Capital (dos propias), cuando decidió destruir aquellos Corrientes 1 y 2, una vez adquirido el inmueble y, anexando su planta baja, lo convirtió en una sola sala con 700 localidades, y dos más chicas. En la sala mayor inauguró la temporada con «Salsa Criolla» de Enrique Pinti.
Con la construcción del Teatro Mar del Plata hace 5 años y el slogan «Algo está cambiando... ahora los estacionamientos se convierten en teatros», concretó su intención de revertir lo que repetía cada verano: que donde estacionaba su auto (sobre la avenida Luro) para ir a sus pequeños Corrientes 1 y 2, quería ver surgir al teatro más grande de la ciudad. Más de una década reiteró esa idea y en 2004 construyó el Teatro Mar del Plata, con 1100 butacas. Es patrimonio cultural de la ciudad y tuvo el debut de «Taxi», con Carlos Calvo y Fabián Gianola.
«Cuando empecé en esto, a los 18, leía sobre la supuesta crisis del teatro y más tarde me amargaba con las notas de teatros que se convierten en estacionamientos, luego en bingos, en iglesias, etc. Creo que algo hice al respecto al convertir un estacionamiento en teatro. Pero también entendí la necesidad de llenar espacios y ser tremendistas: las mismas notas que se publicaban en los períodos de receso en Capital, entre octubre y marzo, anunciaban «Crisis del teatro», mientras desde abril hasta septiembre se hablaba del «Boom del teatro». Me acuerdo una tapa de «Gente» que titulaba «El teatro está de onda», pero lo cierto es que el teatro, no goza nunca de excelente salud pero mucho menos está en terapia intensiva, como tantas veces se quiere hacer creer».
Entrevista de Carolina Liponetzky



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