4 de noviembre 2003 - 00:00

Novarro es mejor solo

«La última del año». Actuación de Chico Novarro (voz, percusión). Con M. Rivas (piano, arreglos, dir. mus.), V. Skorupsky (saxo, flauta), O. Serrano (trompeta), L. Peral (batería) y D. Rivas (bajo). Invitado: P. Novak (voz). (Teatro ND/Ateneo, 1/11).

Chico Novarro es uno de los más talentosos autores y compositores que ha dado la música argentina. Se lo ha criticado, con razón, por sus concesiones a temas como «El orangután» o «El camaleón», aunque pocos recuerden en cambio el «Sucu sucu» de Alberto Cortez (algo que recordó el mismo Novarro en su recital) o el «Piti piti» de la gloriosa dupla Virgilio y Homero Expósito. Lo concreto e importante es que a la inspiración de Chico -algunas en colaboraciónse deben composiciones como «Algo contigo», «Amnesia», «Nuestro balance», «Debut y despedida», «Convencernos», «Cómo», «El último acto», «Cordón», «Cuenta conmigo», «Carta de un león a otro» y muchísimás más; todas canciones que han ingresado para siempre en la antología de la música popular y no sólo de nuestro país. Desde ese lugar, y desde el enorme oficio que tiene Novarro es un placer reencontrarse con él sobre un escenario. Es tan atractivo el repertorio y es tal el manejo que tiene del show en lo que dice y en la regulación de las emociones, que los 90 minutos de su espectáculo pasan volando; entre temas que se van sucediendo a veces a manera de popurrís, anécdotas quizás inventadas, relatos, boleros y salsa, tangos y chistes. Con este recital, Novarro cerró una serie de actuaciones que había comenzado hace unos meses. Y como es habitual últimamente en sus conciertos, tuvo a su hijo Pablo Novak en una demasiado extensa participación. Novak encara el repertorio de su padre con cariño y respeto, pero su talento -sobre todo, puesto en comparación-es indudablemente menor; y eso, aunque la garganta de Chico tenga menos recursos que la de su hijo.

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