La cartelera local de superproducciones destinadas principalmente al público infantil y adolescente sumará el jueves «El Hombre Araña 2», secuela del exitoso film fantástico basado en la historieta creada por Stan Lee, siempre con Tobey Maguire y Kirsten Dunst en los protagónicos, dirigidos nuevamente por Sam Raimi.
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En esta continuación (que se estrenará en 140 cines de todo el país, de los cuales en 100 se verá doblada al castellano), Maguire vuelve a animar a Peter Parker, el tímido estudiante que por accidente adquirió poderes extraordinarios en la primera parte. Además de enfrentarlo al villano multitentáculos Doctor Octopus ( Alfred Molina), ahora el argumento hace hincapié en la soledad del héroe y su angustia por haber perdido el amor de Mary Jane Watson (Kirsten Dunst). El anhelo de Peter, mientras lucha contra sus enemigos, es abandonar su doble vida secreta y declararle de una vez su amor a Mary Jane, pero ella ha seguido su camino y tiene un nuevo novio con el que piensa casarse.
Por otra parte, la relación del muchacho con su amigo de la infancia, Harry Osborn ( James Franco), pasa por su peor momento, pues Harry sigue acusando al Hombre Araña de la muerte de su padre y jura venganza, aunque desconoce que bajo su antifaz y sus ropas está su amigo.
Con la dirección de Sam Raimi, responsable de la primera parte y de otras películas como «Darkman», «Un plan simple» y «Premonición», «El Hombre Araña 2» repite en la pantalla las aventuras del personaje creado en 1962, cuando se convirtió rápidamente en uno de los superhéroes más populares de varias generaciones en todo el mundo, que vieron en sus aventuras la vieja lucha entre el bien y el mal, aunque en el sentido de héroe solitario tan al gusto estadounidense. El Doctor Octopus es uno de sus más poderosos enemigos, con sus tentáculos que pueden moverse a más de trenta metros por segundo y golpear como un martillo neumático. Esos miembros le permiten también levantar un vehículo del piso, pulverizar piedras y ladrillos, atravesar paredes de concreto y permanecer en el aire sobre sus víctimas.
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