5 de noviembre 2003 - 00:00

Oficializan honores a Augusto Roa Bastos

Augusto Roa Bastos
Augusto Roa Bastos
El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos llegará mañana al país para recibir la Orden de Mayo, distinción que le concedió el gobierno argentino a mediados de este año. La decisión de condecorar al autor de «Yo el supremo» partió de Cancillería como gesto cultural y político a la vez: se trata de la primera invitación oficial que le hace la Argentina luego de que Roa Bastos abandonó Buenos Aires, donde residió por más de tres décadas, cuando en marzo de 1976, mientras había viajado a París a recibir otra distinción, su casa fue allanada. Y, aunque el narrador de 86 años regresó en algunas ocasiones tras el restablecimiento de la democracia, nunca lo fue por una invitación oficial.

El punto de partida de este tributo tuvo, sin embargo, características accidentadas (como lo narró este diario el 23 de junio último en «Charlas de Quincho»): el canciller Rafael Bielsa, que se encontraba en Paraguay, concurrió personalmente a su casa para concretar esta invitación, y lo hizo en coche oficial con tres motociclistas policiales de escolta. Semejante despliegue, tan contrario a la sensibilidad de cualquier novelista que haya vivido en América latina durante el siglo XX, también atemorizó a Roa Bastos, quien prefirió parapetarse tras un pesado cortinado y fingir que no había nadie en casa. Al día siguiente todo se aclaró y Bielsa volvió a su domicilio con menos espectacularidad.

Allí, Roa Bastos aceptó complacido la invitación (debió haberse concretado hace un mes, pero algunos ligeros problemas de salud obligaron a postergarla hasta esta fecha). Cuando se lo alentó a que eligiera algunos contertulios favoritos para compartir una cena mencionó a Ernesto Sábato, Noé Jitrik y Juan José Saer: éste último, que vive en París, también está llegando al país mañana para compra. Y, desde luego, Isabel Sarli también será de la partida.

Protagonista de la primera novela que le llevaron al cine, «El trueno entre las hojas», Armando Bó fue el director de cine argentino que más admiró a Roa Bastos: esa película fue la adaptación de su cuento «La hija del ministro» (1958). Dos años más tarde, con «Sabaleros», también de y con la «Coca» Sarli, se inició la vasta y prolífica carrera de Roa Bastos en el cine popular argentino de los 60: «La sangre y la semilla», «Shunko», «Hijo de hombre», «Alias Gardelito» y «El último piso» fueron algunos de los muchos libros originales o adaptados por él para la pantalla. Su última colaboración data de 1974, cuando escribió «La madre María» para Lucas Demare.

Durante su visita, Roa Bastos participará también en un acto programado en su honor por el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales, donde será presentado el libro «El trueno entre las páginas, Diálogos entre Augusto Roa Bastos y Alejandro Maciel», escritor y médico personal del autor, ganador del Premio Cervantes de Literatura en 1989.

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