Otro delirio del universo expansivo de "La casa de papel" que arrasa en Netflix y nadie puede dejar de ver

"La casa de papel" se estiró durante demasiadas temporadas hasta ofrecer este final con “Berlín y la dama del armiño”. En este spin off el personaje que encarna Pedro Alonso como Andrés de Fonollosa es tentado a robar la famosa pintura “La dama del armiño”, de Leonardo da Vinci para la colección privada del Duque de Málaga.

La producción cuenta con un despliegue de locaciones españolas y momentos de humor, aunque se señala la baja credibilidad de muchas escenas de acción y conflictos argumentales.

La producción cuenta con un despliegue de locaciones españolas y momentos de humor, aunque se señala la baja credibilidad de muchas escenas de acción y conflictos argumentales.

Lo que arrancó como una comedia sofisticada sobre el robo a la Casa de la Moneda por parte del grupo enmascarado como Dalí al son de “Bella Ciao” se estiró durante demasiadas temporadas hasta ofrecer este final, según aseguran (aunque nunca se sabe). “Berlín y la dama del armiño”, el spin off con el personaje que encarna Pedro Alonso como Andrés de Fonollosa quien, convertido en maestro del robo, se debate qué nuevo botín atracar.

Tentado a robar la famosa pintura “La dama del armiño”, de Leonardo da Vinci para la colección privada del Duque de Málaga (José Luis García-Pérez) a cambio de no ser denunciado por sus delitos previos, Berlín decide jugarle una doble vuelta al aristócrata.

Berlín y la dama del armiño

Si bien la trama oscila entre la ambición desmedida, la lealtad y la venganza, se multiplican las incongruencias de todo tipo, contradicciones en los personajes y conflictos inverosímiles, por no mencionar las decenas de situaciones improbables de la que todos salen airosos.

Entonces, ¿cómo se explica el éxito de una enésima temporada? Aunque “La casa de papel” haya sido excelente sólo en su primera temporada, las sucesivas fueron vistas porque la plataforma las lanza y la curiosidad carcome al televidente, preso del algoritmo y muy tentado, una y otra vez, a darle play para contribuir a la legión de visualizaciones.

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La primera temporada de la serie fue estrenada en 2017.

La primera temporada de la serie fue estrenada en 2017.

Sagas como “Harry Potter”o “Game of thrones” tampoco fueron excelentes en sus múltiples secuelas pero nadie se las pierde, y ni mencionar las tantas temporadas de “House of cards”, “Homeland”, “Breaking Bad” o “This is Us”. Pero todas esas, con sus altibajos, fueron brillantes y se superaron conforme avanzaron las temporadas, lo que no fue el caso de “La casa de papel”, y sin embargo es la más vista, aunque sea mala.

Tiene sus méritos como un despliegue de locaciones preciosas ya que transcurre en Sevilla, Madrid, San Sebastián, Peñíscola y Jerez de la Frontera, donde no faltan múltiples espacios sevillanos como Plaza de España y el Río Guadalquivir, El Hotel Alfonso XIII, El Palacio del Marqués de la Motilla, entre otras.

Tiene elegancia, refinamiento y momentos graciosos por el histrionismo de Alonso, aunque lo que causa gracia es el modo en que uno de los ladrones logra escapar de una jaula cerrada con candado en el fondo del mar, a lo Houdini, o la facilidad con que la banda de ladrones logra infiltrarse en un campo electrificado (¿no hay ni una cámara? ¿entran alegremente abriendo la puerta con el control remoto?) y luego acceden a una bóveda custodiada por los mejores sistemas de seguridad.

Como sea, el televidente debe aceptarlo todo como en “Misión imposible” y entretenerse con los tediosos conflictos amorosos de las parejas principales. Dicho sea de paso tampoco cierra el motivo de pelea tan irreconciliable entre Cameron y Roi, ella lo acusa de arrojarlo al vacío y él la impulsa a verse con su exnovio, generando la debacle de la relación. Todo incongruente y pensado a las apuradas. Esas discusiones amorosas entre esa pareja y la otra son hilarantes por lo poco creíbles ya que ocurren bajo tensión y peligro máximo. Para no spoilear no nos referiremos al giro dramático absoluto del último capítulo.

Resultan delirantes los debates en torno a qué es el arte y la belleza cuando los ladrones han logrado burlar los lasers para acceder a tesoros de la plástica de Van Gogh o Caravaggio, robados y allí exhibidos. Todos en peligro de ser descubiertos y acribillados, sin embargo esuchan como Berlín ofrece una charla TED sobre historia del arte a más de 40 metros bajo tierra. Todo eso en 8 de entre 45 y 55 minutos. Mejor pensar dos veces antes de verla.

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