26 de agosto 2013 - 00:37
Paker: de Cabaret a las contorsiones de un desdichado
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Alejandro Paker: “Hace un año empecé a trabajar con una preparadora física que ejercita a acróbatas, bailarines y contorsionistas. Yo siempre hago estas locuras. En “Cabaret” bajé casi 15 kilos. Ahora me rapé la cabeza y adelgacé unos 8 ó 9 kilos”.
P.: ¿Quiso acentuar la fealdad del personaje?
A.P.: Sí, al principio el personaje debe dar repulsión y luego se va revelando como un ser muy puro y espiritual que pregunta y cuestiona con una inteligencia tan inocente que deja a todos sin respuesta. La obra está basada en un caso real que nos permite abordar un tema tan vigente como el de la discriminación. Todos -el poder político, la monarquía, la sociedad, el poder económico, la ciencia y la iglesia- intentan utilizar a este ser en beneficio propio. Es una obra que invita al debate y donde no hay buenos y malos, a diferencia de la película que es bastante maniquea
P.: "Company" le debe resultar un agradable divertimento, al lado de este drama.
A.P.: Es más que un divertimento, porque habla del compromiso en el amor y de las ventajas y contras de vivir en pareja.Yo interpreto a Bobby, el eterno soltero que entra en crisis el día que cumple 35 años. Para él es un momento bisagra porque todos sus amigos ya están en pareja.
P.: Pero no existe el matrimonio perfecto...
A.P.: Así es. Cada uno encontró su manera de relacionarse y firmó acuerdos explícitos e implícitos que son contradictorios y bastante molestos. Pero todos tienen momentos en los que se detestan y otros en los que se aman y necesitan. Es un círculo constante. Mi personaje es un espectador de todas estas situaciones y cuando están con él, todos se permiten ciertas libertades.
P.: ¿Cuál es el conflicto de Bobby?
A.P.: Teme quedarse solo de por vida sino se compromete y a la vez teme que una relación estable lo vuelva demasiado vulnerable. Es bastante mujeriego y pasa de la fobia, al terror y del pánico a la desesperación, al extremo de pedirle casamiento a alguien que no quiere por miedo a la soledad. Es una obra divertida, no porque nos hagamos los graciosos, sino por la identificación que despiertan todos estos personajes. Son ejemplos de lo patéticos que podemos ser en nuestra vida conyugal.
P.: Es una obra de 1970...
A.P.: El autor renovó el libreto en 1990 y la obra no dejó de reponerse nunca. Es muy vigente. Cada matrimonio aporta distintos temas. Está la pareja de compulsivos -él con el alcohol, ella con la comida-; la pareja con problemas de violencia; los que se vinculan por interés económico, los que conviven desde hace tiempo y entran en pánico el día que tienen legalizar su unión y los que después de divorciados siguen viviendo bajo el mismo techo. ¿Quién no pasó por alguna de eso alguna vez? Hay escenas en que uno se ríe por no llorar.
Entrevista de Patricia Espinosa



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