Presentación de «Un día normal». Actuación de Juanes (voz, guitarras). Con J.P. Villamizar, F. Tobon (guitarras), J.D. Lopera (batería), E. Briceno (teclados), P.F. Navia (bajo) y F. Alalzate (percusión). Invitado: G. Santaolalla. Soporte: L. García. (Teatro Gran Rex, 13 de febrero).
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El colombiano Juanes forma parte de ese novedoso grupo de artistas latinos que caminan en la evidentemente muy productiva cornisa que hay entre el pop y el rock, entre la música hecha por gusto y genuinamente y el laboratorio de marketing, entre las búsquedas estéticas y la seducción fácil y demagógica hacia las mujeres. Seguramente, en circunstancias menos especulativas -quizá con un mercado en mayor crecimiento-, Juanes, como Diego Torres, Alejandro Sanz y otros por el estilo, apuntaría más descarnadamente al rock and roll. Porque es en ese terreno donde pareciera sentirse musicalmente más cómodo. Pero es sabido que la balada latina, con sus reglas marketineras, resulta mejor negocio. Y por ese carril está circulando finalmente. Con ello, casi pudo colmar el Gran Rex en un día de semana, con las mejores plateas a 60 pesos, cuando en Obras, por caso, el negocio hubiera sido más chico. Entonces, Juanes es un baladista pop que la juega de rockero. Un carilindo que trata de disimular -otra vez, como Diego Torres, como Sanz-el placer que le produce la locura de miles de mujeres ululando. Un músico que no se queda solamente en las canciones de amor y que se calza la guitarra eléctrica para algún solo distorsionado. Un artista que responde a los mandatos de la industria respecto de lo que está de moda pero que se corre alternativamente hacia el rock, el reggae, o los géneros tradicionales de su país y de otros lugares de América Latina. Al que no le faltan los teclados melosos en su banda pero que los mezcla con otras dos guitarras -además de la suya-, con un bajo golpeado y con mucha percusión que, como todo, navega a dos aguas entre los ritmos tradicionales y la convención cuadrada y digerible. El repertorio estuvo fundamentalmente centrado en su último disco, e incluyó obviamente el muy difundido «A Dios le pido».
Aunque el mejor momento de su show fue aquel en el que subió su productor discográfico, Gustavo Santaolalla, para compartir una versión descarnada de «Para qué». Y hubo dos perlitas curiosas que desconcertaron al público: la primera, cuando dedicó unas palabras, e hizo subir al escenario, a Abel Visconti, integrante del dúo Los Visconti, muy popular en Colombia pero desconocido para las seguidoras del cantante; y cuando cantó como bis una versión reggae de «Ella ya me olvidó» de Leonardo Favio, otro ídolo de Juanes de quien sus fans saben muy poco, o nada.
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