1 de abril 2002 - 00:00

Para Rovito y Armelín, "el infierno somos nosotros"

Mariana Rovito y Mariana Armelín
Mariana Rovito y Mariana Armelín
Subió a escena en Del otro lado (Lambaré 866) «Otra que mea culpa / melodrama moral», un espectáculo creado y dirigido por Mariana Rovito y Mariana Armelín con textos de Guillermo Pisani. «La anécdota que exploramos se reduce a los pequeños pecadores cotidianos, en este caso, insertos en el 'mundo del arte', habitualmente percibido como un espacio de mayor libertad en cuanto a mandatos sociales». Así anticipan las directoras los lineamientos de esta obra, cuyos protagonistas -interpretados por Mariana Vidal, Silvia Mogliani, Hernán Carbón y Ariel Padula-rondan los 30 años y viven muy desorientados, sin relaciones estables ni una vocación definida.

Periodista: ¿Cuál fue el punto de partida de este espectáculo?


Mariana Rovito:
Yo venía con el tema de los pecados capitales por toda esta cosa de la moral que hoy se ha vuelto tan confusa y ya no se sabe lo que está bien o lo que está mal. Mi idea era crear un espectáculo donde las imágenes tuvieran mucho peso. Durante siete años me dediqué a hacer teatro negro con la compañía Zulú y además soy diseñadora gráfica, así que el lenguaje visual siempre tiene un lugar importante en todas mis creaciones. Muchas veces tiendo a creer que las palabras están de más y que las imágenes pueden transmitir las mismas cosas, tal vez exigiéndole al público un trabajo de decodificación más arduo.

Mariana Armelín:
A mí, en cambio, me interesaba el tema de las mujeres y básicamente la relación entre amigas. Por eso se nos ocurrió que podíamos unir nuestras dos temáticas en una historia común. Para eso convocamos al dramaturgo y guionista de TV Guillermo Pisani que tras escuchar pacientemente nuestros puntos de vista, redondeó un argumento que nos satisfizo a las dos. Yo venía de estrenar «Miller y Nin, Fragmentos de una pasión» en el '99, basada en la correspondencia entre Henry Miller y Anaïs Nin, pero ahora me interesa volcarme más al mundo de la mujer y mi próximo proyecto tiene que ver con eso, se va a llamar «Mi vida en palabras».

•Argumento

P.: ¿De qué trata esta obra?

M.A.: Delfi, la protagonista, está en una nueva etapa de su vida, se separó y decidió abandonar su profesión de bióloga para dedicarse a la actuación. Tiene una relación bastante conflictiva con su director de teatro y, además, comparte su departamento con su amiga Lola, que es bastante vividora. Los tres se van a involucrar en un triángulo amoroso que va a profundizar aún más la crisis que vive Delfi. Hay un cuarto personaje que funciona como un desdoblamiento de ella y es el que va mostrando en un plano más onírico sus crisis y devaneos mentales. Por momentos, él habla como si fuera su madre, su amiga Lola o incluso alguno de los peces que ella cuida con dedicación.

P.: ¿Y en lo formal?

M.R.: La obra tiene un poco de todo. Una base de sitcom con situaciones cotidianas de ritmo rápido, pero con mucho más vuelo poético. El material sonoro es fundamental, ya que las escenas transcurren dentro de un cubo que además rota en cuatro cuadrantes y es el sonido y la música los que van marcando cada movimiento. Por suerte, contamos con Diego Sánchez Rivera que creó una música original y unos efectos realmente impresionantes. Las coreografías de Mariana Paz son otro recurso narrativo importante, lo mismo que las luces de Eduardo Pérez Winter, el vestuario de Virna Cortinovis Reina y los textos científicos proyectados en diapositivas que resignifican lo que pasa en la escena. Ensamblar todo esto fue una tarea de locos; más todavía teniendo en cuenta el momento que vivimos. Gracias al talento de todo el equipo, la crisis económica no nos pasó por encima.

P.: ¿Por qué «Otra que mea culpa»?


M.A.:
Porque, pese a que ninguno de los personajes hace un verdadero mea culpa, la obra plantea que uno es responsable de sus actos y de llevar su vida adelante como la lleva. La obra refleja el momento de confusión y vacío en el que vivimos hoy, pero si de algo estamos convencidas es de que, al contrario de la famosa frase del personaje de Sartre en «A puerta cerrada», el infierno somos nosotros. Uno no puede andar endilgándole a los demás que está cómo está por culpa de otros.

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