15 de diciembre 2025 - 14:17

Paula de Luque transita un singular recorrido de amor y desamor en su última novela

La multifacética artista presenta Los Infiernos, luego de ganar el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste con su film El Escritor.

Lamemoria, los infiernos, los recuerdos, no están regidos por el tiempo de lacronología, sino por otro mucho más personal, dijo De Luque.

"La memoria, los infiernos, los recuerdos, no están regidos por el tiempo de la cronología, sino por otro mucho más personal", dijo De Luque.

Foto: Pedro Pérez/Escribiendocine.com

Bailarina de Oscar Araiz, a quien dedicó un hermoso film, directora de obras poéticas y biopics muy cuidados (a la cabeza, Juan y Eva), escritora, creadora y conductora de ambiciosos festivales de cine, primero en San Juan, luego en La Plata, Paula de Luque filmó este año El escritor, sobre Rodolfo Walsh, ganador del Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, y lo acaba de presentar en función especial en el Festival de La Habana.

Ya de regreso, esta tarde a las 19 hs presenta en Dain su nueva novela Los infiernos, singular descripción de amores y desamores, olvidos y recuerdos, de una mujer entre dos hombres y entre Buenos Aires y Paris.

Ámbito charló brevemente con ella, vía mail, cuando aún estaba en La Habana:

Periodista: Personalmente, gracias por recordarnos esa vieja canción de Jacques Brel No me abandones, y la Plaza Vendome de Amor en la tarde. Hay mucho de cine en la visión del personaje femenino.

Paula de Luque: La relación con la mirada cinematográfica que tiene la protagonista es porque está transitando un viaje interior profundo y algunas experiencias internas le resultan indecibles. Es desde allí donde aparecen entonces las imágenes. La relación palabra-imagen tiene que ver con la idea de que, aunque sea un viaje real el que transita, es un viaje hacia su infierno más íntimo.

P.: Un viaje con (tal como usted escribe) "la línea del tiempo jugando en espiral, la cronología superpuesta y todo ese surrealismo que es la mente".

P de L.: Uno escribe siendo quien es, quiero decir, las películas, las lecturas, las experiencias personales van conformando una manera de ver el mundo, de interpretarlo y también de percibirlo de modo sensorial allí donde la razón no es tan funcional a la escala humana. El tiempo en espiral me interesó especialmente. De hecho, Los Infiernos, así como mi novela anterior Ficción -y la que estoy escribiendo ahora, Esa tarde de verano- confirman precisamente la trilogía del tiempo en espiral.

P.: ¿Se refiere a películas como las de Alain Resnais, por ejemplo? ¿Y qué lecturas?

P de L.: Tiene que ver, considero, con Borges. Pero también con la física cuántica, con la música y con la danza, con el cine de los años sesenta, pero sobre todo tiene que ver no conmigo en el sentido autobiográfico sino con la construcción de una narrativa que me interesa explorar. Salir de las estructuras típicas de los relatos y convidar al lector a otras formas de ver el mundo.

P.: Eso es interesante. Impulsa a leer la novela para saber qué cuenta, y releerla de inmediato para masticar cómo se va hilvanando lo que cuenta. Esas vueltas de la memoria, la desmemoria y las falsas memorias en torno a la vida, y particularmente la vida amorosa de las personas, alientan todo un vaivén de impresiones.

P de L.: Me alegra que lo lea de ese modo. Efectivamente, la memoria, la mente humana, los fantasmas, los infiernos, los recuerdos, los pensamientos y los sueños no están regidos por el tiempo de la cronología, de la productividad, sino por otro mucho más personal y profundo.

P.: Pasando a otro tema, ¿cómo es su modo de filmar? Parece todo tan meditado, tan cuidado, ¿pero en qué momentos se vio llevada a incorporar el vuelo de un pájaro inesperado, como puede ocurrir, según dice en su libro?

P de L.: Mi modo de filmar es como usted dice, cuidado y premeditado, pero no rígido. El hecho de cambiar de rumbo porque de pronto entra un pájaro a un set quiere decir muchas cosas en la novela. Tantas como lectores. Como decía Proust, el libro siempre es un artefacto para leerse a sí mismo. En ese sentido, creo que “los infiernos íntimos” de cada quien los encontrará cada lector.

P.: ¿Han sido hasta ahora sus compañeros de filmación, y de organización de festivales, "una masa angelada de humanidad irreverente" como esos personajes que se cruzan en una parte de su novela? ¿Puede extenderse a otros grupos esa hermosa definición?

P de L.: Una masa angelada de humanidad irreverente es un concepto que le cabe a cada persona, a cada grupo de personas que se rebela y se revela frente al orden establecido y tiene la osadía de ser quien es. Todo un desafío, ¿verdad?

Dejá tu comentario

Te puede interesar