18 de mayo 2004 - 00:00

Piazzolla resuena en el Sexteto Mayor

«30 años de tango». Actuación del Sexteto Mayor. Con José Libertella (bandoneón), Luis Stazo (bandoneón), Mario Abramovich (violín), Eduardo Walczak (violín), Oscar Palermo (piano) y Osvaldo Aulicino ( contrabajo). Cantante: Guillermo Galvé. Músicos invitados: Juan Carlos Zunini (teclado) y Jorge Orlando ( batería). (Teatro ND/ Ateneo; 14 y 15 de mayo.)

La formación de sexteto nació para el tango en la década del '20. Entonces, fueron los hermanos Francisco y Julio De Caro los que, más allá de aumentar el volumen del organismo tanguero -en tiempos en que se tocaba sin amplificación-, apostaron al desarrollo de la técnica instrumental, al «arreglo» que dejaría atrás el «tocar a la parrilla», a la importancia individual de cada instrumento.

De este modo se institucionalizó -en parte como paso previo a lo que sería luego la orquesta típica a fines de los '30-la formación de piano, contrabajo, dos violines y dos bandoneones. Este tipo de conjuntos cedió su espacio, justamente, con el reinado de «la típica» en las décadas del '40 y '50 y, posteriormente, con el período de alejamiento del tango de los ámbitos populares. Pero empezó a volver, años después, de la mano del Sexteto Tango y del Sexteto Mayor.

Juntos desde 1973, los integrantesde este último grupo están finalmente usufructuando el reconocimiento a muchos años de trayectoria y a un anclaje indiscutible en la más profunda tradición del género. No paran de recorrer el mundo -acaban de hacer una serie de presentaciones en Austria y viajarán muy pronto para actuar en Rusia y en otros países de Europa; pero su agenda está permanentemente completay cada vez que vuelven a presentarse en Argentina la gente los acompaña de la mejor manera.

En relación con aquel sexteto tradicional de los comienzos, han sumado la influencia de Astor Piazzolla -sobre todo en la manera de concebir los arreglos, mucho más camarísticosy han sumado un par de instrumentos -otro teclado y la percusiónen algunos temas. Pero el eje sigue estando en sostener el ritmo, en marcar los tiempos clásicos del tango, en proponer la danza -aunque las salas de concierto no sean aptas para eso-, en recrear los temas que se han instalado para siempre en el repertorio de la ciudad de Buenos Aires.

Estas dos presentaciones en el ND/Ateneo mostraron una extensa lista de temas que fue de «Mi Buenos Aires querido» y «Gallo ciego» hasta composiciones de Piazzolla como «Onda 9», «Tango del Angel», «Marrón y azul» y «Fuga y Misterio» o de los mismos integrantes del grupo -«Preludio a Francini» de Abramovich y Stazo o «París otoñal» de Libertella-. Pero no faltaron títulos como «Orillera» o «A fuego lento». Y tuvieron a Guillermo Galvé como voz cantante para «Che bandoneón», «El corazón al sur», «El gordo triste», la «Milonga Carrieguera» y «La bicicleta blanca».

Dejá tu comentario

Te puede interesar