25 de agosto 2004 - 00:00
Polémica en Alemania por una película sobre Hitler
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Bruno Ganz es Adolf Hitler en «La caída», el primer largometraje de ficción alemán en el que aquel país se atreve llevar a la pantalla a Adolf Hitler.
El productor Bernd Eichinger, quien produjo «El nombre de la rosa» y «La casa de los espíritus», dijo que un grado de empatía es inevitable. «Si uno quiere entender la historia, debe entender a las personas que la hicieron», dijo al canal de televisión alemán ZDF. La revista «Spiegel» destinó la portada de su edición de esta semana al film, pero los críticos se preguntan si es ético ese trato para un hombre que ordenó el Holocausto y comenzó la Segunda Guerra Mundial.
Según el historiador Fest, autor de la biografía sobre la que se basa el film, Ganz es el primer actor que ha logrado llevar realmente la personalidad del dictador a la pantalla. «Es realmente Hitler, cuando uno lo ve siente escalofríos», dijo. Según «Der Spiegel», hasta ahora todas las películas sobre los últimos días del dictador caían en «un humorismo involuntario» mientras que la representación de Ganz de Hitler le da al personaje una mayor profundidad.
«¿Se puede mostrar humanamente a un monstruo?», se en un comentario el diario «Bild» que dice que tras 150 minutos el espectador está «sacudido, perturbado e irritado» ante un Hitler tal vez «demasiado humano». Ante estas opiniones, Ganz ha dicho que Alemania «ya está lo suficientemente madura para soportar una película de esta naturaleza, que muestra a criminales, a horribles personas perdidas y ansiosas de la muerte».
«No es un papel soñado para un actor», dijo Ganz «aunque, sin duda, interpretarlo en el cine ha sido interesante. Procuré no sumergirme demasiado en el personaje durante el rodaje y no identificarme demasiado con él, aunque en realidad eso es imposible si uno quiere hacer un buen trabajo», explicó el actor, de 63 años. Ganz confesó haber sentido compasión a la hora de interpretar «a ese hombre miserable», pues «de lo contrario, no hubiera podido hacerlo».
• Unidimensional
El productor Eichinger, por su lado, dijo que aunque inicialmente había pensado hacer una película sobre el III Reich, su interés paulatinamente se fue trasladando al personaje de Hitler. El productor insistió en que la imagen de Hitler se había vuelto canónica en Alemania, y que ve al dictador como encarnación de la barbarie y del mal, y que él trató de quitarle el carácter unidimensional a esa representación. «Para mí ahí está el contenido de verdad de la película, que el mal y la barbarie no se muestran como algo unidimensional», dijo, y agregó que «estaba cansado» de que sólo Hollywood se arrogara el papel de cronista oficial e internacional de la vida del tirano.
El director del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Frank Schirrmacher, escribió una nota editorial en la que define el estreno de este film y el del próximo «El arquitecto del diablo» (sobre la vida de Albert Speer), como dos acontecimientos históricos, y coincide con Ganz en que se trata de una prueba de madurez política. «Hasta ahora», escribió «los alemanes no se atrevían a interpretar a Hitler. Si alguna película lo mostraba era desde lejos, por una fracción de segundo, y casi siempre vociferante».
El editor recuerda que sólo existe una única grabación de la voz de Hitler, pausada y normal. Un técnico finlandés de radio la captó secretamente en 1942, y cuando se hizo pública, pocos años atrás, provocó -dice-« una sensación». Esa es la voz que obtiene Ganz en la película, que «termina con una etapa en la que los alemanes, casi sesenta años después del fin de la guerra, continuaban sin atreverse a interpretar a Hitler». El debate, seguramente, recién empieza.




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