Policial en edificio mítico

Espectáculos

María Esther de Miguel, «El Palacio de los Patos». A fines del siglo XIX la Argentina padeció una depresión económica y muchas fortunas se vinieron abajo. Miembros de la clase alta tuvieron que abandonar mansiones y construir un lugar donde vivir. «Como la construcción era importante y hermosa»- cuenta María Esther de Miguel-«se la llamó Palacio, y como pertenecía a quienes andaban escasos de dinero para la gente resultaban patos (como lo homónimos, que salían del agua, secos), le agregaron la denominación correspondiente, y así quedó sellado nombre y destino: Palacio de los Patos». Ese lugar que se convirtió en un mito edilicio (y permitió a Arturo Jauretche numerosos sarcasmos) es usado por la autora de «El general, el pintor y la dama» como decorado para un entramado de historias de sospechas, intrigas y pasiones con fondo de policial. (Bs.As., Alfaguara, 2002, 414 págs.)

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