Policial tan laborioso como artificial

Espectáculos

«7, El número equivocado» («Lucky Number Slevin» (2006), EE.UU., habl. en inglés). Dir.: P. McGuigan. Int.: J. Hartnett, B. Willis, M. Freeman, B. Kingslye, L. Liu y otros.

El director Paul McGuigan, de quien se vio no hace mucho el policial humildemente hitchcockiano «El departamento», insiste en lo policial y en Hitchcock con menos humildad aunque con una sobredosis de rebuscamiento que confundirá a algunos, impacientará a otros, y sólo complacerá a quienes se dejan seducir por el desafío de tramas tan laboriosas como artificiales. Quienes lo acepten, y no se distraigan ni un segundo aunque derramen el pochoclo y la gaseosa sobre el asiento vecino, la pasarán muy bien.

«7, El número equivocado» procede a la manera de esos rompecabezas de cientos de piezas, rematado en un final que no carece de lógica pero abunda en extravagancia. No se trata de exigirle realismo a un policial, pero el peligro de este tipo de argumentos es el superávit de sorpresas: una película puede tener uno o dos giros inesperados, pero excede ese número se arriesga a convertirse en ciencia ficción.

El protagonista de la historia es Slevin (Josh Hartnett, el mismo de «El departamento»), un hombre joven al que el capomafia «The Boss» (Morgan Freeman) contrata para que liquide al hijo de su rival, «El rabino» (Ben Kingsley) para cobrarse la venganza: el propio hijo de «The Boss», se supone, fue muerto por la banda de «El rabino». En realidad, «The Boss» contrata a Slevin porque lo confunde con otro, un deudor de apuestas de juego, y le hace una oferta imposible de rechazar.

El espectador, de todas maneras, tomará conocimiento de la irrenunciable misión de Slevin con la película bastante iniciada. Antes, entre otras cosas, habrá transcurrido una escena clave en un aeropuerto, donde el sicario profesional Mr. Goodkat (Bruce Willis, quién si no) se carga a un pasajero en una sala de espera, escena cuya significación sólo se revelará al final de la película, al igual que la del extenso flash back en el que otro hombre es muerto delante de su familia. No serán las únicas veces en las que el espectador deba aguardar por explicaciones. Hartnett, que en «El departamento» padecía el mismo problema que James Stewart en «Vertigo» (debatirse entre dos mujeres que terminaban siendo la misma), en este nuevo film sufre el de Cary Grant en «Intriga internacional»: que lo tomen por otro y deba arriesgar la cabeza en cada escena. Pero, en un policial con la marca McGuigan, también podría no ser del todo así. Además de los anteriores, también tienen papeles importantes la atractiva Lucy Liu y el seco Stanley Tucci (como el detective Brikowski). También a ellos les cabe su parte en la única y desesperada conspiración del film: engañar.

M.Z.

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