29 de agosto 2002 - 00:00

Positivo: el cine clásico tiene su lugar en museo

La escalera de caracol
"La escalera de caracol"
El interés del público por un ciclo de cine mudo (la muestra de clásicos alemanes que se desarrolló este mes y culminó el domingo pasado en el MALBA, siempre con música en vivo a cargo de Fernando Kabusaki) es un signo más del atractivo de estos clásicos.

Luego de haber disfrutado nuevamente de los eternos Nosferatus y Caligaris, los porteños podrán entregarse a un verdadero festín de films de todo tipo, género, época y nacionalidad, que en principio no tienen mucho en común excepto la influencia del expresionismo.

Con este amplio criterio como excusa, entre hoy y el domingo el MALBA reventará de buen cine, con una sucesión de imperdibles como «La escalera de caracol» de Robert Siodmak, «El delator» de John Ford, «El Ciudadano» y «Sed de Mal» de Orson Welles, o «Venecia Rojo Shocking» de Nicolas Roeg junto a clásicos argentinos y mexicanos, cult-movies inconseguibles en video -ni en el cable-y hasta hasta un par de ejemplos famosos sobre cómo la sombra de Mabuse y el Golem cubrieron algunas de las más famosas series de TV de década del '60.

No sólo el material programado es en celuloide, sino que además algunos títulos van en copias flamantes, logro que sigue el trabajo que ya se vio en el MALBA en la muestra de «Clásicos Recuperados».

•Recuperación

El dúo de restauradores de la Filmoteca Buenos Aires compuesto por Octavio Fabiano y Fernando Martín Peña se siente especialmente orgulloso de volver a poner en circulación «La escalera de caracol» («The Spiral Staircase», 1946), un film donde la imagen es la estrella gracias a la creatividad del maestro Nicolas Musuraca, colaborador fundamental de Fritz Lang, Jacques Tourneur, Robert Wise, George Stevens y Edward Dmytryk.

Este formidable thriller protagonizado por Dorothy McGuire, Ethel Barrymore, Elsa Lanchester, Kent Smith, George Brent y Rhonda Fleming es un adelanto de más reestrenos de cine clásico en los que trabajan actualmente los miembros de la Filmoteca Buenos Aires y la Aprocinain. «A fin de año esperamos tener lista un nuevo ciclo con cine recuperado, pero aceleramos el film de Robert Siodmak porque venía justo para esta programación».

Peña
deja claro la ansiedad que implica tener a mano docenas de negativos de films clásicos y no poder hacer otra cosa que adaptarse a los tiempos que impone la realidad. Incluso ninguno de los dos restauradores le dan demasiada importancia a un bonus inesperado como la proyección de una copia nueva en 35 mm., sin cortes de censura de «Venecia Rojo Shocking» («Dont' Look Now», 1973), simplemente porque eso ya es un tema resuelto y sólo ellos sabrán qué obras maestras tienen en proceso de recuperación. Quien haya vista cortada la legendaria escena erótica con Donald Sutherland y Julie Christie sin duda agradecerá esta ver sión completa. En la docena de títulos programados en el MALBA entre el jueves y el domingo se repite «El Ciudadano» («Citizen Kane», 1941) de Welles, se vuelve a dar la versión restaurada de «Sed del Mal» («Touch of Evil», 1958) de Welles que se exhibió comercialmente el año pasado, se pasa del cine negro al drama político con «El Delator» («The Informer», 1935) de John Ford, se agrega un melodrama inconseguible de Emilio «el indio» Fernandez, «Cuando levanta la niebla» y el film fantástico en episodios «Al morir la noche» («Dead of Night», 1945) de Cavalcanti, Charles Crichton, Robert Hamer y Basil Dearden, se suma el film noir de culto «La cicatriz» («Hollow Triumph»/»The Scar», 1950) de Steve Sekely, con Paul Henreid en una pesadilla de paranoia y cirugía plástica-y dos títulos de terror europeo, el clásico «Suspiria» (1977) de Dario Argento y la primera coproducción fantástico europea «Terror en la cripta» («La Maldición de los Karnstein»/»Terror in the Crypt»/ »Carmilla», 1963).

Nathán Pinzón también ataca desde las imagenes distorsionadas de «El vampiro negro» (1953) de Román Viñoly Barreto (en décadas la primera exhibición de una copia totalmente completa de esta remake de «M» de Fritz Lang), a la que se suman otros tres títulos autóctonos, «No abras nunca esa puerta» (1952) de Carlos Hugo Cristhensen, «Los tallos amargos» de Fernando Ayala y la codirección entre Luis Salavsky y Daniel Tinayre «Camino del infierno» (1946). Como curiosidad adicional, el doble programa de expresionismo televisivo está compuesto por «Los vengadores» y «Rumbo a lo desconocido».

Por último, no se puede dejar de destacar el riguroso trabajo de Peña y Fabiano para acentuar con la mayoría de los títulos la influencia del cine alemán de los años '20 en producciones de distintas épocas, géneros y nacionalidades: entendiendo que el cine de Murnau o Lang no hubiera existido sin directores de fotografía como Karl Freund o Fritz Arno Wagner, seleccionaron películas que contaron con la creatividad de lo mejor del rubro: la lista incluye al citado Musuraca, Joseph August («El delator»), John Alton («La cicatriz»), Luciano Tovoli («Suspiria»), Gregg Toland («El ciudadano»), Douglas Slocombe («Al morir la noche»), Gabriel Figueroa («Cuando levanta la niebla»), y un prócer de la fotografía del cine nacional, Aníbal Gonzalez Paz («Rosaura a las diez», «La casa del ángel»).

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