19 de septiembre 2005 - 00:00

Premian a Willem Dafoe y Tavernier trae polémica

Willem Dafoe recibe el anunciado Premio a la Trayectoria enel Festival de San Sebastián.
Willem Dafoe recibe el anunciado Premio a la Trayectoria en el Festival de San Sebastián.
San Sebastián - Señalable éxito viene levantando la representante argentina «El aura». Por todas partes se oyen o leen expresiones laudatorias, desde «le acepto la morosidad, porque ya sabes que tiene un final de la hostia», o «siendo argentina, mira, se habla poco», hasta «ejemplo de maestría narrativa infrecuente», elogios múltiples para la múltiple habilidad actoral de Ricardo Darín, y hasta elogios al perro, «ese coprotagonista con los ojos como David Bowie», al que en Buenos Aires se diría con los ojos como Pacho O'Donnell. Hay lleno en todas las funciones, y aplausos firmes, aunque breves. Lógico, no es de las películas que levantan ovaciones.

Pero tampoco ovacionaron hasta ahora a ningún film en competencia. Por lo pronto ya desfilaron «La polla y el toro», sátira inglesa ingeniosa, alargada, y, como su título indica, bastante ordinaria, «Girasol», historia china estilo Hallmark sobre la conflictiva relación de un hijo con su padre a lo largo de 25 años, «Drabet», dramón danés seco, amargo y sobrecargado de un profesor que denuncia a su propia amante y ex alumna por asesinato, «Siete vírgenes», comedia dramática de un españolito que sale del reformatorio por dos días, encontrándose de nuevo con los amigotes, con resultados previsibles, y «Verano en Berlín», de Andreas Dresen, esa sí, una grata sorpresa, una comedia alemana que sabe pintar soledades e ilusiones de la gente común en forma realista y a la vez afectuosa. Ya algunos candidatean a su protagonista, la rubia Nadja Uhl, para el premio a mejor actriz, como, por ahora, ya le adjudican el de mejor actor a Ricardo Darín.

Del resto, satisface apuntar en primer término todas las expresiones de afecto que le han dado a Marilina Ross, especialmente homenajeada a los 30 años de «La Raulito», que se pasó en la única copia existente, a saber, un atendible rejunte de copias del distribuidor español de aquel entonces, porque el negativo ya no existe en ninguna parte del planeta. Pero aún con esta advertencia en la boletería, las salas igual se llenaron, y el público se emocionó como corresponde.

Para emociones, también aparecieron «Habana Blues», «Wallace & Gromitt: la maldición de las legumbres» ( exhibida en el enorme Velódromo), «Nueve vidas», de Rodrigo García, que son nueve retratos de mujeres de creciente intensidad, y los documentales «Vinicius», sobre la azarosa, whiskosa y mujeriega vida del delicioso poeta Vinicius de Moraes, en producción de su hija y ex yerno, «Bozes lexanas», memoria de pueblos de Huesca que se fueron perdiendo, y cuyas casas de piedra hoy recuperan las familias de gente joven, «El cielo gira», ya vista y premiada en el Bafici, y «El inmortal», doloroso balance de la guerra civil nicaragüense a través de dos hermanos gemelos que fueron obligados a pelear, cada uno en un bando distinto. «Lo único que hizo la guerra fue destrozar familias y volver a muchos hombres más violentos, alcohólicos, y machistas», comentaba la directora en su presentación.

El balance todavía provisorio incluye las andanzas de Abel Ferrara con una «Mary» (por una actriz que representa a María Magdalena) bastante camandulera, y Kim Ki-Duk, con «El arco», que no llega a ser el poema visual prometido pero puede verse, la comedia danesa, también alargada, «El iceberg» (desde que una mujer queda circunstancialmente dentro de la cámara frigorífica, se agarra un metejón bárbaro con todas las grandes superficies heladas), y la biografía del cantaor flamenco Camarón de la Isla según el hábil Jaime Chavarri, que al público español le agradó. Dato singular, se incluye una rara versión flamenca de la vieja milonga de Horacio Guarany «No quisiera quererte».

Párrafo aparte merece «Batalla en el cielo», la nueva obra del provocativo artista Carlos «Japón» Reygadas, que apenas empieza muestra, por puro gusto, a una chica linda y rica haciéndole una fellatio a un gordo feo y pobre, que después hace el amor con una gorda. En la primera presentación la mitad del público lo aplaudió, y exactamente la otra mitad lo abucheó y hasta lo insultó. Lo singular, es que cuando Reygadas dijo «Levanten la mano los que no entendieron mi película», casi toda la sala levantó la mano, incluso aquellos que lo habían aplaudido. Se comprende, está hablada en la jerga del DF, que ni el resto de los mexicanos entiende.

Bertrand Tavernier
acaba de presentar, fuera de competencia, «Holy Baby», escrito por su hija y actual yerno, los mismos que escribieron «Todo comienza hoy». Bastante duro estuvo Tavernier al defender su película, sobre europeos y norteamericanos que viajan hasta Camboya para adoptar niños que muchas veces son robados. «Todo el mundo sabe que Angelina Jolie adoptó un niño robado. ¿Es legítimo adoptar un chico en esas condiciones, para evitar que tenga un futuro peor (ya que difícilmente los ladrones se lo reintegren a sus legítimos padres), o estamos contribuyendo al tráfico de criaturas? La ONG americana que tramitó el niño para Jolie, ha pagado dos millones y medio de dólares a los ministros camboyanos más corruptos, a cambio de 400 niños sin papeles. Por supuesto, eso es fomentar el robo. Yo lo veo así: no puedo aceptar el tráfico, pero, a la vez, cualquier acción que emprendamos puede tener efectos perversos. Lo que al menos conseguimos los franceses fue modificar ciertas normas, para que las parejas adoptantes tengan, en las embajadas de ciertos países, un consejero especializado que las ayude a no caer en esa trampa».

Pero lo que no explicó Tavernier es por qué mejor no han conseguido modificar la ley de adopción en Francia, ya que, como él mismo dijo en charla con periodistas, las parejas que quieren adoptar niños viajan a otros países, precisamente porque la adopción legal en Francia puede tardar un promedio de siete años. Una pereza burocrática que abre las puertas al negocio del tráfico humano, como si todavía estuviéramos en los tiempos que describió Victor Hugo en «El hombre que ríe».

• Postales

Dominique Blanc y Julie Depardieu (hija de Gerard) andan por la playa, Cuba Gooding Jr. sigue sonriendo a cuantos todavía hoy le gritan «¡Show me the money!» (su latiguillo en «Jerry McGuire», y William Dafoe acaba de aparecer en conferencia de prensa, y ya se está metiendo a los periodistas en el bolsillo.

Como para una película medio maliciosa, dentro de un rato, exactamente a la misma hora, Dafoe recibirá en el Kursaal el premio del festival a la trayectoria, con los invitados aplaudiendo engalanados, y «Camarón» se mostrará en el Velódromo Municipal, acompañado de un recital de Tomatito, en función a beneficio de los niños saharianos, y con toda la multitud haciendo palmas. Vayan, mientras tanto, las siguientes frases célebres escuchadas en los últimos días:

«A Oliver Stone hace mucho tiempo que no lo veo, así que tengo buenos recuerdos»
( William Dafoe). «Tourist: you are not in Spain or France. You are in the Basque Country. Welcome» (afiches en el Barrio Viejo de Donostia). «Una mañana se despierta uno y tiene la historia en la cabeza. Entonces puede hacer la película. Pero muchos se despiertan, no tienen ninguna historia que contar, e igual hacen la película» ( Andreas Dresen, director de «Verano en Berlín»); «Nos gritaban que marginal era el barrio de al lado, y nos tiraban piedras pa'que nos fuésemos» (Juan José «el Bola» Ballesta, contando las peripecias de filmar «Siete vírgenes» en locaciones naturales). «A las televisiones les sale más barato incumplir la ley de cuota de pantalla y pagar multas» ( Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España, Fapae, demostrando que no sólo en la Argentina, sino también en España se cuecen habas).

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