19 de julio 2002 - 00:00
Provoca escalofríos feroz vínculo sometedor-sometido
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La pieza ahonda en la relación entre un amo y su sometido criado, que busca por todos los medios, solapadamente, ocupar el lugar de aquel que lo degrada y lo humilla, adoptando por momentos una actitud servil que pretende disfrazarse de humildad. Pero el amo conoce profundamente a su esclavo y aunque su rostro permanece imperturbable, el sarcasmo y la ironía que se desprenden de su indiferencia son más insultantes que cualquier palabra.
su actitud prepotente y la violencia reprimida que lo asemejan a una fiera, reflejan una bestialidad sádica; la blandura del criado, su mirada huidiza y la lentitud de sus acciones delatan su debilidad.
Son excelentes las dos interpretaciones. Tanto Lito Cruz como Carlos Moreno reflejan sin necesidad de recurrir a la palabra la mecánica del juego siniestro que propone Handke.
Un juego que no parece tener fin y cuyo comienzo se remonta a un pasado sugerido por las hojas del calendario que va arrancando el criado.
El espectáculo produce escalofríos, porque a pesar de que en él no existe diálogo, lo que sucede obra como un disparador que se abre a múltiples significados.Y es una denuncia clara de los abusos que sufren los más débiles, condenados a someterse al arbitrio caprichoso e injusto de la fuerza que detentan los más poderosos, de los que no puede esperarse, a juicio de Handke, el más mínimo rasgo de piedad.




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