20 de enero 2005 - 00:00

"Ray"

Jamie Foxx logra una composición tan exacta del legendario músico, que se tiene la impresión de estar viéndolo y escuchándolo tocar; la música es otro gran mérito de esta impiadosa biografía, autorizada en vida por el mismo Charles.
Jamie Foxx logra una composición tan exacta del legendario músico, que se tiene la impresión de estar viéndolo y escuchándolo tocar; la música es otro gran mérito de esta impiadosa biografía, autorizada en vida por el mismo Charles.
«Ray» (EE.UU., 2004, habl. en inglés) Dir.: T. Hackford. Int.: J. Foxx, R. King, K. Washington, C. Armstrong, L. Tate, P. Bauchau.

Ray Charles, también conocido como el Genio del Soul, no tiene casi nada de genial en «Ray». El pianista ciego, huérfano y negro que revolucionó algo más que la música popular norteamericana (incluyendo haber sido el pionero en negarle a su discográfica los masters de sus grabaciones) aparece como un pobre tipo más especializado en sobrevivir que en cualquier otra cosa.

De cualquier modo, y más allá de la duda razonable, esta «The Ray Charles Story» fue rodada con el personaje central aun vivo, no como Morrison, Gene Krupa, Richie Valens o Glenn Miller. Y fue tan duro consigo mismo que aprobó una película en la que queda como un miserable, heroinómano, mujeriego, vil comerciante, hipócrita padre de familia, incapaz de redimirse por su propia música.

Frente al viejo amigo Quincy Jones que se niega a dar shows en el Sur («una carcel en cada teatro»), él dice «Hey, ahí está el dinero, no puedo dejar el Sur». Esos conflictos no le deberían importar debido a que sus mezclas de blues, soul, jazz y country daban máximas ganancias en los máximos bastiones racistas. «Hombre, así son las leyes en Georgia, ¿yo qué tengo que ver con eso?», le dice al activista que le pide que haga algo. Ray no puede sino dejarse llevar hasta el interior del teatro de Georgia que está siendo piqueteado por unos « negros inadaptados».

Nada es agradable, pero ¿cuándo algo lo fue en la vida de este ciego que imploró que le vendan heroína para estar al mismo nivel que el desastre de su vida? Sólo que la voz del empresario racista presionando ese horror a un nivel inaceptable, convierte a Ray Charles en el primer músico que se niega a tocar para públicos segregados.

Es decir, la ausencia de sus aportes al jazz, así como la insistencia en su irrecuperable adicción a las mujeres serían los puntos débiles de «Ray», pero de todos modos la película tiene dos puntos lo bastante contundentes como para dejar de lado toda duda sobre su calidad superior: la música increíble de Charles, y la actuación formidable de Jamie Foxx, que por momentos convence al espectador de estar ante el mismísimo genio del soul creando «I got a woman», «Hit the road Jack», o cualquier otra de sus mejores composiciones. Eso, para no mencionar el nacimiento de «What I say», tema demasiado sexual aun para ser aceptado por el productor musical avant garde Jerry Wexler, o los múltiples momentos de intenso blues que parecen pensados para que el público casi se ahogue en sus propias lágrimas.

Como en toda película no policial con autentico clima de film noir, los finales felices no son más que un simulacro. ¿O ocaso alguien que haya visto a
Ray en vivo piensa que dejó las drogas, que le fue fiel a su mujer, o que volvió a romper con el sistema como cierto dia en Georgia, cuando abandonó su mercado más importante?

Dejá tu comentario

Te puede interesar