Reabre el 28 el Arte Lumière, por ahora de manera virtual

Espectáculos

Se exhibirán títulos europeos y asiáticos, como "La casa junto al mar", del francés Robert Guédiguian.

Para varias generaciones de cinéfilos, la sala del Arte de Diagonal Norte es inseparable de sus recuerdos más tempranos como espectadores. En su subsuelo convivían los films de Bergman, Eisenstein, Fellini y otros clásicos con algunas películas que sólo podían verse allí, que eran privativas del Arte, como “Rey por inconveniencia”, con Alan Bates, o “Las fresas de la amargura”, de Stuart Hagmann. En aquellos tiempos esos films juveniles podían eternizarse en cartel ya que sus fieles iban a verlos repetidas veces, y hasta se sabían sus diálogos de memoria. Porque el Arte, además de una sala de cine, era un lugar de encuentro y reconocimiento generacional. ¿Qué mejor salida se le podía proponer a una intelectual veinteañera que ir a ver “Blow Up” de Antonioni un sábado en la trasnoche? Ya habría tiempo para que descubriera otros directores: siempre se empezaba por Antonioni o Bergman.

Desde entonces hasta ahora pasó mucho tiempo, corrieron muchos subtes cerca de su pantalla, y el Arte (que fue cambiando su nombre por otros) se iba deteriorando. El año pasado, un nuevo grupo empresario decidió tomar las riendas y restaurar la sala como era debido. El Arte, que se llama ahora Arte Lumière (por el nombre de la firma de uno de sus nuevos socios, Oscar Ortiz, pero también, coincidentemente, por un acuerdo con el Festival Lumière del que se hablará más adelante), se preparaba para iniciar una flamante nueva época con la exhibición, en copia restaurada digital, del clásico con el que fue inaugurado en los años 60, “Ocho y medio”, de Federico Fellini, autor de quien además se celebra este año su centenario, hasta que sobrevino la noche del coronavirus.

Hoy, la buena noticia es que el Arte Lumière, a partir del 28 de este mes, lanzará un espacio virtual en streaming --que, en los hechos, funcionará siempre como cuarta sala, ya que el cine físico contará ahora con tres salas--, donde se programarán, con acceso libre y gratuito, títulos europeos y asiáticos ya estrenados, para ver o rever. El film inicial será el iraní “La decisión”, de Vahid Jalilvand, al que seguirán “La casa junto al mar”, de Robert Guédiguian, “La guerra silenciosa”, de Stéphane Brizé, “El árbol de peras silvestre”, de Nuri Bilge Ceylan, “Esa mujer”, de Jia Zhangke, “Amante fiel”, de Louis Garrel, etcétera.

En 2019, durante sus meses de restauración, el director del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, había sellado con los socios titulares de la sala (además de Ortiz, el empresario Gastón Gallo) la creación de una filial del Festival Lumière, que organiza anualmente el Instituto Lumière, y que también debió postergarse para el fin de la cuarentena. Dicho instituto, con sede en Lyon -que Frémaux codirige con Bertrand Tavernier-, fue fundado en 1982 por descendientes de los hermanos Lumière con el fin de preservar la memoria del cine. Ubicado estratégicamente a pasos de la fábrica donde se creó el cinematógrafo y se filmó la película pionera “Salida de los obreros de la fábrica Lumière”, consta de un museo y salas de proyección, y desde 2009 organiza un festival con clásicos del cine en copias nuevas, al que suelen asistir más estrellas que al propio Cannes (en los últimos años los ganadores del Lumière fueron Francis Ford Coppola, Jane Fonda, Wong Kar Wai y Pedro Almodóvar).

La pandemia impidió también celebrar este año en Francia el 125° aniversario de la invención del cinematógrafo. Frémaux tenía previsto realizar la primera edición porteña del festival en junio, una noche con los films Lumière, otra con una obra célebre de la historia del cine, y la última noche con otra del patrimonio argentino. Dos de esas noches se realizarían en el Arte Lumière, y la última en el Teatro Colón “con la coordinación local de un profesional del prestigio de Bernardo Bergeret --dijo Frémaux--, quien junto a Jérôme Paillard ha cimentado el éxito de Ventana Sur, uno de los mercados cinematográficos más fuertes de América Latina”.

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Y, aunque en la memoria cinéfila de la que se hablaba al principio, el paso del subte unido a un diálogo de Max von Sydow en un film de Bergman, o de Paco Rabal en uno de Buñuel era moneda corriente, esa clase de romanticismo hoy ya no tiene vigencia: la aislación acústica de las nuevas salas fue una de las prioridades de la puesta al día. Señálese, también, que mientras allí funcionó el BAMA, las proyecciones eran en DVD o Blu Ray, mientras que ahora tendrán formato profesional DCP (Digital Cinema Package). “Las salas renovadas cuentan con equipamiento de última generación”, dijo a este diario Oscar Feito, que también forma parte de la nueva sociedad. ”La sala 1 tiene un DCP más un proyector Christie de 35mm; la sala 2 un DCP, y la sala 3 un DCP, un cañón 4K y un escenario retráctil para presentaciones y performances”.

Además de la reapertura con “Ocho y medio”, quedaron pendientes de estreno otros esperados títulos de la temporada 2020, como “J’accuse” de Roman Polanski, la versión del caso Dreyfus en la visión del director de “Barrio Chino”; “Mientras dure la guerra”, de Alejandro Amenábar, sobre las ambivalentes relaciones entre el pensador Miguel de Unamuno con el franquismo, y “Buñuel en el laberinto de las tortugas”, de Salvador Simó, acerca de la vida del realizador de “El perro andaluz” en el París de los años 30.

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