1 de febrero 2002 - 00:00

Rebelión de agentes de estrellas en Hollywood

(01/02/2002) Los Angeles (AFP-NA) - Actores y agentes de cine se enfrentan por el derecho de estos últimos a participar en la producción de películas, en una batalla que podría acabar cambiando la forma en que durante décadas se han hecho negocios en Hollywood.

Durante 30 años, el Gremio de Actores (SAG en sus siglas en inglés) y la Asociación de Agentes de Talentos (ATA) han estado unidos por un acuerdo que impide que los agentes mantengan vínculos financieros con las compañías productoras de cine para evitar conflictos de intereses.

Sin embargo, desde febrero de 1999 los agentes han intentando convencer al sindicato de actores de la necesidad de un cambio de normas que les permita diversificar sus fuentes de ingresos, limitadas actualmente al 10% del salario de sus representados.

«Este es un tipo de cuestión que ni siquiera se plantearía en un país con sindicatos fuertes, donde sería inconcebible que la persona que te representa pueda tener intereses en la compañía que te está contratando», dijo el actor español Jesús Nebot, que desde hace más de cinco años trabaja en Hollywood. «Ocurre sin embargo en Estados Unidos porque aquí el cine es un negocio con mucho dinero detrás y los agentes están luchando por lograr un trocito del pastel», agrega Nebot, miembro del SAG.

Durante décadas los agentes, regulados por las normas del SAG, han visto cómo otras figuras de la fauna hollywoodense, mucho más libres, los managers, han pasado de ser meros descubridores de estrellas a estar en el centro de grandes conglomerados que incluyen la producción de películas, donde ingresan grandes cantidades de dinero.

Control

«Los agentes han sufrido las consecuencias de este crecimiento de las compañías de management y están intentando hacerse con un mayor control», afirma Nebot. Pero mientras los agentes buscan nuevas formas de ingresos, los actores temen que si éstos tienen intereses económicos en la producción de las películas dejen de interesarse por conseguir mejores remuneraciones para sus clientes.

«Un artista merece una representación independiente y los agentes no deben convertise en los empleadores de los actores a los que representan», afirma el SAG, reconociendo que «los temas sobre la mesa de negociación no son fáciles». La ATA mantiene por su parte que, pase lo que pase, «los agentes continuarán representado a sus clientes con la independencia que ha caracterizado la relación con nuestros clientes durante las últimas seis décadas».

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