11 de mayo 2006 - 00:00

"Rechazamos ese negocio de momificar creadores y obras"

El director Paco de la Zaranda y el autor Eusebio Calongeexplican que el espectáculo que trajeron a Buenos Aires «una mofa a todo ese mundo de homenajes oficiales, de sacarun muerto para darle un premio».
El director Paco de la Zaranda y el autor Eusebio Calonge explican que el espectáculo que trajeron a Buenos Aires « una mofa a todo ese mundo de homenajes oficiales, de sacar un muerto para darle un premio».
En su octava visita a Buenos Aires, el grupo español La Zaranda-Teatro Inestable de Andalucía la Baja inició una breve temporada en el Teatro Presidente Alvear con su nuevo espectáculo, «Homenaje a los malditos», estrenado el año pasado en el Festival Quijote de París. Desde su creación en 1978, esta prestigiosa compañía con sede en Jerez de la Frontera mantiene una activa presencia en el circuito internacional de Festivales. Sus obras ya fueron vistas en Estados Unidos, Egipto, Túnez, Alemania, Francia, Portugal y en casi toda América Latina.

Desde 1987 hasta la fecha, han estrenado en la Argentina «Mariameneo, Mariameneo»; «Perdonen la tristeza»; «Vinagre de jerez»; «Obra póstuma»; «Cuando la vida eterna se acabe»; «La puerta estrecha» y «Ni sombra de lo que fuimos» (presentada en el IV Festival Internacional de Buenos Aires). Fiel a la línea emprendida desde sus comienzos, el grupo ha ido desarrollando un universo dramático poblado de seres fantasmales que deambulan entre el desaliento y la esperanza casi sin palabras y apelando a un lenguaje alegórico. La constante presencia de la muerte y el uso de objetos con un criterio ritualista llevó a algunos críticos a detectar en sus trabajos la influencia del maestro polaco Tadeusz Kantor o la de Samuel Beckett, por su manifiesta valorización del silencio.

«Al principio, cuando en Alemania nos señalaban algunas influencias, nosotros no sabíamos a quiénes se referían», se queja Eusebio Calonge. El autor y dramaturgista de la compañía explica que «Homenaje a los malditos» es una crítica a los homenajes culturales que pretenden rescatar del olvido a un autor o una obra para al poco tiempo desentenderse de ellos. «Rechazamos ese negocio tan siniestro de conmemorar centenarios, que es sólo una manera de momificar estatalmente la creación de obras que pugnan por seguir vivas entre nosotros» declara.

Por su parte, el director Paco de la Zaranda, que se sumó a la charla con este diario, señaló irónicamente: «Hoy se le hacen muchos homenajes pero ¿sabe cómo murió Cervantes? Lleno de piojos».

Las funciones de «Homenajea los malditos» continuarán hasta el domingo 21 de mayo.

El elenco está integrado por Gaspar Campuzano, Enrique Bustos, Francisco Sánchez, Fernando Hernández, Ana López, María Duarte y Ana Oliva.

Periodista: ¿El trabajo de La Zaranda es tan apreciado en España como en el exterior?

Eusebio Calonge:Aquí y en otros países de América nos quiere mucho la gente. En España no interesamos mucho porque no entramos en el marketing, el comercio y el show business.

P.: Pero siempre los han invitado al Festival Iberoamericano de Cádiz

E.C.: Sí, porque allí en los festivales es donde se presentan las cosas exóticas. No hay posibilidad de que contagien al resto.

P.: ¿A qué malditos homenajea este espectáculo?

E.C.: Es una reflexión, después de casi treinta años de compañía, en donde nos preguntamos a qué debíamos la perduración de una aventura teatral tan larga. Así que fue recordamos a aquellos creadores que confluyeron en nuestra obra desde siempre, voces que fueron truncadas por el estruendo de una época hostil al espíritude la creación. Hay muchas citas en el espectáculo que el espectador tiene que descubrir, citas pictóricas, citas textuales que prefiero no mencionar porque justamente nuestro espectáculo es una mofa a todo ese mundo de homenajes oficiales, de sacar un muerto para darle un premio. Hay una gran crítica a todo eso.

P.: Ustedes sostienen que el teatro puede provocar «el temblor de la fiesta de los toros» como decía Valle-Inclán...

Paco de la Zaranda: Es que un teatro sin emoción no entabla ningún diálogo. La vida hay que jugársela, y estar arriba de un escenario es eso. Es en el único lugar en el que dejo de ser cobarde. Y si yo no tiemblo y hago que tiemble el público entonces el teatro no sirve para nada. Con cada espectáculo de la Zaranda he sentido el temblor de una parturienta y el mismo miedo de no saber qué es lo que va a nacer o qué va a pasar en cada función. Pero ese enigma es lo que hace grande la vida y el teatro es un trozo de vida. En definitiva es detener el tiempo que es lo más maravillosoque pueda hacer el hombre, es mandar el tiempo a tomar por culo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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