18 de febrero 2022 - 00:00

Protesta Francia contra el “algoritmo idiota” de las redes

Delacroix. Más de una vez el clásico académico “La libertad guiando al pueblo” fue censurado en las redes sociales.

Delacroix. Más de una vez el clásico académico “La libertad guiando al pueblo” fue censurado en las redes sociales.

La situación no es nueva, pero ayer la Academia de Bellas Artes de Francia se hartó del “algoritmo idiota” de las redes sociales que censuran desnudos artísticos, y en muchos casos históricos, y envió una nota de protesta a las redes sociales; en particular, a Meta (Facebook e Instagram, esto es, Mark Zuckerberg), ya que a más de diez años de existencia de las redes todavía no existe una interfaz capaz de distinguir entre un fresco de Sandro Botticelli y la selfie de un desnudo: en ambos casos, censura las imágenes porque no “cumplen con los códigos de convivencia de nuestra comunidad social”.

Pasó, como se dijo, varias otras veces, como con los varios desnudos de Rubens y de Goya censurados en el Museo del Prado, pero ayer la Academia francesa se cansó y protestó: “Las redes no permiten la desnudez o la desnudez sugerida, por lo que no hacen ninguna diferencia, a través de sus algoritmos, entre las obras de arte y los selfies y otras tomas personales de desnudos a la vista del público”. Citó ejemplos famosos de obras censuradas, como “El origen del mundo”, de Gustave Courbet, el lienzo de una vagina largamente estudiado por Lacan, y el celebérrimo “La libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix. Esta “extraña situación exige una reacción legítima”, manifestó la Academia, institución que pidió que se aborde “la cuestión de la libertad de información y los medios para protegerla”.

La Academia de Bellas Artes es un órgano consultivo de los poderes públicos. Esta cuestión ha sacudido a la comunidad de las bellas artes en los últimos años. El año pasado, la Oficina de Turismo de Viena abrió el debate sobre el papel de los algoritmos y los gigantes tecnológicos en el arte. Desnudos como los del famoso pintor Egon Schiele y cuadros de Modigliani, que habían sido censurados en las redes sociales, recibieron una segunda vida por parte de la oficina de turismo de Viena en la plataforma OnlyFans, conocida por su contenido sexualmente explícito. Poco a poco, de seguir así --observaban algunos especialistas en arte-- se llegará al punto de algunos oficiales del Vaticano, que cuando reciben la visita de algunos legatarios musulmanes cubren las esculturas y pinturas de desnudos para no ofender. También se recordó el caso del famoso artesano renacentista Daniele Ricciarelli (1509-1566), apodado justamente “IIl Braghettone”, quien por orden del papa Pío V cubrió los genitales de las obras de Miguel Angel en la Capilla Sixtina. No faltó quien llamara a Zuckerberg “el braguetone de la era digital”.


Esta “situación digna de Ubú Rey”, dijo la Academia, aludiendo a la obra grotesca de Alfred Jarry, exige una “reacción legítima” y la Academia pide que se plantee “la cuestión de la libertad de información y los medios para protegerla”. “Esta iniciativa de marketing por nuestra parte no es la solución definitiva a esta problemática relación entre el mundo del arte y las redes sociales, pero queremos defender nuestros valores y convicciones”, dijo en su momento Helena Hartlauer, portavoz de la Oficina de Turismo de Viena. Durante décadas, la obra de Courbet fue considerada escandalosa hasta que, finalmente, el Museo de Orsay la convirtió en una de sus joyas más celebradas. En cambio, los pechos desnudos de la protagonista de “La libertad guiando el pueblo” nunca fueron de escándalo y formó parte desde siempre de la tradición artística, cultural y política de Francia.

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