9 de julio 2024 - 17:10

Regresa Anna Karenina en una nueva miniserie

La heroína de Lev Tolstoi, de numerosos antecedentes en el cine (desde Greta Garbo a Zully Moreno), está protagonizada ahora por la italiana Vittoria Puccini.

Vittoria Puccini, la nueva Anna Karenina que se verá desde mañana en una miniserie de Europa Europa

Vittoria Puccini, la nueva Anna Karenina que se verá desde mañana en una miniserie de Europa Europa

Sueño de casi todas las actrices: reaparecerá mañana Anna Karenina, la heroína del clásico de Lev Tolstoi, en una miniserie de dos capítulos por el canal Europa Europa. Protagoniza la italiana Vittoria Puccini, con Lou de Laànge, Angela Molina. Sydne Rome y Diana Kruger en el reparto, y, como el perturbador conde Vronsky, el caraqueño Santiago Cabrera, que luego integró la versión estadounidense del policial “La chica que limpia” (así se llamó en la creación argentina de Greta Molas, pero en la remake mexicana es “La muchacha que limpia”, y en la norteamericana “The Cleaned Lady”, lo que constituye un risueño ascenso social, al menos de palabra).

En el equipo de esta versión de “Anna Karenina” relucen además Christian Duguay, director, Francesco Arlanch, adaptador, Fabrizio Lucci, fotografía, y Enrica Biscossi, vestuario. Coproducción ítalo-germano-franco-hispana, fue realizada en Lituania.

De “Anna Karenina” se han hecho decenas de versiones cinematográficas y televisivas, en Rusia (la primera, ya en 1911), Inglaterra, EE.UU., Francia, Italia, y hasta Australia, Hungría, Egipto, India, Filipinas, Venezuela y la Argentina.

Esa mujer casada, madre de familia, que se enamora de un militar aristocrático hasta la locura y la pérdida legal de su hijo y su buen nombre, ha sido ejemplarmente encarnada por Greta Garbo (en el cine mudo y el sonoro), Vivian Leigh (en adaptación del dramaturgo Jean Anouilh), Zully Moreno, Claire Bloom, Lea Massari, Tatiana Samoylova, Jacqueline Bisset, Sophie Marceau, Joyce Ching y Keira Knightley, amén de Maia Plisetskaya y Ekaterina Maximova en sendos “films ballets”, una especialidad del cine ruso en asociación con el Teatro Bolshoi. Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, Vittoria Puccini la tuvo difícil.

También el seductor e indiferente conde Vronsky tuvo intérpretes notables. Baste citar a Sean Connery derritiendo a Claire Bloom, o en Omar Sharif en el egipcio “Río de amor”, cinco años antes de consagrarse mundialmente como el doctor Zhivago. Más raro es imaginar a Christopher Reeve comportarse cruelmente con Jacqueline Bisset (uno siempre lo asocia con el bonachón y bien peinado Superman), pero a alguien se le ocurrió ese casting, y la película existe.

Como suele ocurrir, hay versiones actualizadas, donde Vronsky no es conde ni oficial del ejército zarista, sino arquitecto, profesor de natación y campeón de motonáutica. Fuera de eso, hay una muy interesante, “Anna Karenina. La historia de Vronsky”, de Karen Shajnazárov, 2017, donde el hijo de Anna, ya grande, convertido en médico jefe de un hospital de campaña en la lejana Manchuria, recibe al ya veterano militar, herido en un combate contra los japoneses. Allí tienen oportunidad de hablar y condolerse mutuamente, antes de volver, uno a la guerra y el otro a las amputaciones.

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Zully Moreno, la Karenina argentina en

Zully Moreno, la Karenina argentina en "Amor prohibido". La película fue dirigida por su marido, Luis César Amadori, pero como estaba prohibido por la Revolución Libertadora no pudo poner su nombre en el estreno

En cuanto a la versión argentina, llamada “Amor prohibido”, con Zully Moreno y Jorge Mistral en adaptación de Ulises Petit de Murat y bajo dirección de Luis César Amadori, ya estaba en postproducción cuando ocurrió el golpe de 1955.

De inmediato el matrimonio Amadori-Moreno sufrió la interdicción de sus bienes y tuvo que irse a España, donde el veterano director se reacomodó y comenzó una exitosa carrera. Desde allá, Zully Moreno le pidió a otro director, Ernesto Arancibia, que filmara una escena, la del baile de gala en el Colón, y la estrenara con su nombre, ya que acá el de Amadori era mala palabra. Así ocurrió, en 1958, y solo años después la película pudo mostrar en los títulos el nombre de su autor. Historias del cine, que suelen olvidarse.

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