15 de marzo 2006 - 00:00
Regresó Sabina y despertó el delirio de sus fans
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A partir de un repertorio seguro y probado que tuvo abundantes puntos en común con los últimos que ofreciera aquí mismo hacia 2002, el creador justificó el tono desenchufado de la propuesta que compartió con Antonio García de Diego (teclados y guitarra), Pancho Varona (bajo y guitarras), Olga Román (coros y percusión) y Pedro Barceló (batería), en la necesidad de "retomar aquel hilo con este barquito condenado a naufragar".
Muchas veces aferrado a su guitarra y siempre dispuesto a mechar textos con ansias poéticas, Joaquín prosiguió comandando la fiesta de recepción a su recuperada figura con "Calle melancolía", el magnífico "Con la frente marchita" y el siempre mutante y atractivo "Nos sobran los motivos".
A esa altura del programa, dejó de procurar imponer su voz al ulular de la multitud que, para resaltar el cariño y la admiración por el músico que estuvo a punto de ya no volver, apeló recurrentemente al grito, las palmas y las declamaciones.
Capaz de transitar los bordes de su estética, luego vinculó las baladas "Siete crisantemos" y "¿Quién me ha robado el mes de abril?" e, inmediatamente, saltó hacia la electricidad de "Conductores suicidas".
Después de un breve descanso en que sus históricos laderos asumieron un par de temas, lo mejor de su inspiración se reunió en "Y sin embargo" y en "Una canción para la Magdalena".
Para devolver en palabras tanto afecto, apuntó que en Madrid lo llaman "el flaco argentino" y enumeró a sus ídolos tangueros: Roberto Goyeneche, Adriana Varela, Enrique Santos Discépolo y Homero Manzi, como prólogo a una personalísima versión de "Mano a mano" con lírica propia.
Al filo de una demagogia que sus seguidores festejaron sin restricciones, resaltó que "Boca saldrá campeón" dentro de la letra de "Dieguitos y Mafaldas", pero sobre los aplausos del final de la interpretación reconoció "hay mucho River aquí.
Mucho gallina" y verbalizó su aprecio por Pablo Aimar, genuino exponente del fútbol riverplatense.
Otra melancólica evocación conjugó fragmentos de "Que se llama Soledad", "Peor para el sol" y "Contigo" y se despidió por un rato con "Resumiendo".
Los esperados bises que estiraron la presentación hasta las puertas de la medianoche, permitieron apreciar "A la orilla de la chimenea" (a cargo de García de Diego), "Peces de ciudad", "19 días y 500 noches" y el enganchado mexicano entre "Noches de boda" y "Y nos dieron las diez".
Sabina reafirmó en su vuelta a Argentina que es un ídolo que aquí roza las alturas alcanzadas por su compatriota Serrat, aunque es de esperar que el aplauso franco y fácil que lo acoge, no le impida seguir cultivando una estética que ha sabido colmar de oscuros matices a la golpeada canción de autor que se genera en hispanoamérica.
En la continuidad de este tour, actuará hoy, el sábado, el domingo y los días 28 y 29 de marzo, y 1 y 2 de abril en el porteño teatro Gran Rex, el 21 de marzo en el estadio Provincial de Rosario, el 23 en el Orfeo de Córdoba, y el 26 en el Polideportivo de Mar del Plata.



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