Una de las imágenes más clásicas de Olivier en «Hamlet». El actor, «resucitado» holográficamente para un nuevo film, llevará el nombre de Dr. Totenkopf, es decir, Dr. Calavera, en alemán.
San Diego (ASN) - Quince años después de su muerte, Laurence Olivier volverá a trabajar en una película. El anuncio fue hecho por Jude Law, protagonista de «SkyCaptain and the World of Tomorrow» («Elcapitán Sky y el mundo del mañana»), quien reveló que el clásico actor shakespeariano fue « resucitado» para «actuar» en ese film mediante la más moderna tecnología, y que de esa manera, por un sistema holográfico que se valió de imágenes suyas, el cine moderno lo tendrá nuevamente en pantalla el mes próximo en los Estados Unidos.
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¿Qué habría pensado Olivier de esto? A muy pocos parece importarle, desde luego. Actores de amplia trayectoria en el teatro noble, como Alec Guinness en «La guerra de las galaxias» o Sir John Gielgud en más de un film de entretenimiento, se divirtieron apareciendo en producciones muy alejadas de su tradición. Desde luego, por su propia voluntad, que no es el caso ahora de Olivier. Es cierto que Olivier también se divirtió en el cine, y de ese filón se recuerda, sobre todo, «El príncipe y la corista», que rodó junto a Marilyn Monroe. Guinness, por ejemplo, terminó odiando que su mayor fama, sobre todo entre los jóvenes, se la debiera únicamente a la saga de George Lucas.Diez años atrás, en la parodia «El último gran héroe» que interpretó Arnold Schwarzenegger, se aludía a este fenómeno. En una escena, la profesora que interpretaba Joan Plowright (viuda en la vida real de Olivier), les preguntaba a sus alumnos por el célebre actor. No sólo ignoraban su nombre sino que nadie lo había visto en un film y mucho menos en teatro haciendo Shakespeare. Sin embargo, cuando ella les mostraba una fotografía, lo identificaban de inmediato: «¡Es el actor de la propaganda de hojitas de afeitar!», decían a coro, en alusión a una de las pocas campañas publicitarias en las que aceptó participar Olivier. «El capitán Sky y el mundo del mañana» está ambientada en la Nueva York de 1939, y su protagonista es un periodista que descubre que los científicos más famosos del mundo empiezan a desaparecer. Poco después, la ciudad será bombardeada por pilotos mecánicos de origen desconocido.
Dirigida por Kerry Conran, la película está coprotagonizada por Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow y Giovanni Ribisi, además de Olivier, claro.
Fuentes cercanas a la producción dijeron que la decisión de «resucitar» al famoso intérprete no fue caprichosa. «La película tiene un aire de época muy fuerte, y se trabajó mucho, en tal sentido, todos sus aspectos estilísticos. Hacía falta, en consecuencia, un rostro identificado con esos años para otorgarle a la producción una verosimilitud más fuerte todavía. Y, después de descartar varios nombres, y de obtener las autorizaciones correspondientes, nos decidimos por Olivier», comentó esa fuente. «Esta es la época, además, en la que Olivier llegó a los Estados Unidos para filmar 'Rebecca' con Alfred Hitchcock. De manera tal que hemos elegido, de entre todo el material de archivo disponible, la apariencia que tenía en ese período de su vida». El papel que interpreta Olivier en esta sofisticada producción, plena de efectos especiales, robots y maquinarias, es el del maléfico Doctor Totenkopf, cuyo plan es la destrucción del mundo, en la mejor tradición de las películas fantásticas de aquella década. Su nombre es una broma más o menos secreta dirigida a los conocedores: en alemán, «Totenkopf» significa «Calavera», es decir, el símbolo más claramente identificado con el papel de Hamlet, que tantas veces interpretó el actor a lo largo de su carrera.
La película introduce, de ese modo, la novedad de que un muerto interprete un papel más o menos importante, que no es simplemente una aparición especial. De hecho, en el pasado se recurrió algunas veces a esta técnica, pero en la mayoría de los casos fue por razones de fuerza mayor. Durante el rodaje de «Gladiador» murió uno de sus actores, Oliver Reed, y el director Ridley Scott, imposibilitado de volver a filmar todas las escenas en que aparecía, resolvió reducir su papel y suplir las apariciones imprescindibles aún no rodadas por imágenes holográficas de Reed, aunque éstas no llegaron a ocupar una gran parte del metraje.
Muy distinto es el caso, en consecuencia, del empleo de Olivier en esta película: una auténtica decisión artística y no una urgencia, que sentará antecedentes aunque sea muy difícil, por el momento, de profetizar si marcará tendencia. ¿ Veremos, de ahora en más, nuevas películas con Humphrey Bogart, Marilyn Monroe o Cary Grant? Más allá del prodigio técnico, no parece un camino que provoque mayor entusiasmo.
Lo cierto es que, por las dudas, los herederos de muchos de los grandes nombres del cine mundial están muy atentos ante la posibilidad de un negocio más que lucrativo, en el caso de que sus mayores vuelvan a ser fuente de dividendos. ¿Es ético eso? En fin, no hay negocio como el negocio del espectáculo.
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