18 de noviembre 2002 - 00:00

Rita Lee, o Los Beatles con acento portugués

Rita Lee
Rita Lee
A los 54 años de edad, 28 álbumes editados y toda una vida dedicada a unir la música de su país con el rock and roll y el pop internacionales, Rita Lee no vino jamás a cantar a la Argentina, algo que subsanará el próximo sábado. Aunque muchos de sus discos fueron publicados en nuestro país, no se han editado con regularidad, y algunos ni siquiera se conocieron. Su último CD, dedicado a las canciones de Los Beatles apareció en Brasil el año pasado con el título «Aquí, allí, en cualquier lugar» -obviamente, por «Here, there and everywhere»-, y en Argentina se ha publicado hace muy poco rebautizado como «Bossa'n Beatles».

Beatlemaníaca de toda la vida, y amantes de los neologismos -que se colaron varias veces durante la entrevista- llegó a ver de cerca a los Fab 4 en su adolescencia. Ahora, en su madurez artística, decidió dedicarles un CD completo. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Qué la llevó, a esta altura de su carrera, a grabar un disco íntegramente dedicado Los Beatles?


Rita Lee
: Pues, «los esqueletos de mi armario» por fin resolvieron hacer la fiesta y prestar un homenaje a los cuatro caballeros que tanto influyeron mi música, y resolví grabar algunas perlas del repertorio de ellos con un sabor especial brasileño en bossas novas, samba rock y hasta forró.

P: ¿Cómo recuerda, a la distancia, aquella experiencia adolescente de ver a los Fab 4 de cerca?


R. L.:
Parece una escena de una película inolvidable, donde yo hice el mismo papel de mil millones de chicas gritonas frente a Apple esperando por los héroes salieran. Y cuando eso pasó, corrí antes que todas ellas para lamer el picaporte de la puerta del lugar donde habían tocado. Por cierto estaba muy loca.

• Influencias

P: ¿En qué medida siente que han influido Los Beatles en su música y en su manera de cantar más allá de este disco?

R. L.: El repertorio de Los Beatles es ya parte de la música clásica del siglo XX junto a la de otros genios musicales como Cole Porter, Gershwin, Tom Jobim, Astor Piazolla. Mi generación fue toda influida por ellos de una cierta manera. Creo que la historia del arte se dividió en un antes y un después de la revolución que ellos causaron. Con eso creo contestar a su pregunta.

P: Se suele asociar a la bossa nova con el jazz, aunque raramente con el pop y el rock. Usted, sin embargo, los ha unido aún desde el título de un álbum. ¿Le parece una fusión natural?


R. L.:
La idea de «brasilerear» el sonido de Los Beatles empezó en un trabajo que hice en el comienzo de los años 90 que se llamó, efectivamente, «Bossa'n'roll», muy anterior a la onda de los discos acústicos, cuando adapté varios clásicos del rock planetario en bossa nova (entre ellos Beatles, Stones, Bowie y otros tantos). Entonces, noté que las armonías de ciertas canciones encajaban muy bien con las sutilezas que sugiere la bossa. Por otro lado, la bossa es el estilo musical brasileño que más gustó siempre y que combina con mi fragilidad vocal. Así es que cuando recibí la invitación para grabar a Los Beatles retomé aquella idea y fui un poco más a fondo con la «brasilidad» de los arreglos.

P: ¿Cuál fue el criterio que siguió para elegir sólo 12 canciones de entre la enorme discografía de Los Beatles?


R. L.: Esa fue la parte más difícil: escoger solamente 12 temas dentro de un universo de óperas primas. Entramos en el estudio con más de 50 títulos y fuimos puliendo hasta seleccionar las que más se adaptaban a la idea de «brasilerear» el sonido. Tenemos un material grabado que daría para lanzar cinco discos más sólo de Beatles, pero no vamos a hacer este tipo de «rufianada».

P: ¿Sigue siendo una fan de Los Beatles? ¿Los sigue escuchando en su casa?

R. L.:
Una vez fan, siempre fan. Pero estuve re escuchando tanto Beatles que en estos momentos mis oídos piden otras cositas. Cuando estoy en mi casa prefiero la música instrumental. Además, tengo dos hijos DJ's que me presentan lo que está ocurriendo en el panorama de las «eletronicidades» y tienen la gentileza de enseñarme a diferenciar los estilos, los tales techno-trance-house-acid-lisergic-drum'nbass, etc. De verdad que no ando con mucha paciencia para oír músicas con letras, discursos, palabras. La voz del silencio después de muchos decibeles en la oreja es la mejor opción en este momento para una señora de 54 años como yo.

P: Yendo a la música de su país, ¿a quiénes considera referentes?


R. L.:
En Brasil mis grandes influencias sin duda fueron los tropicalistas. Mis maestros queridos Caetano Veloso, Gilberto Gil y Tom Zé me ayudaron a descubrir que hacer rock en el país del samba era una aventura parecida con la que ocurrió con el fútbol inglés cuando aterrizó aquí y nosotros, los sudamericanos, prácticamente lo reinventamos. Mezclar el berimbau con el theremim, la guitarra eléctrica con el ganzá, el mellotron con el pandero y otras experiencias musicales, fue como que mezclar a Carmen Miranda con Janis Joplin. Uno de mis mayores orgullos es sentirme hija legítima del Tropicalismo y no haber tenido nunca pudores de desfilar por ninguna avenida musical.

P: ¿Cómo ve el panorama de la música brasileña actual?


R. L.:
Al contrario que la política, la música brasileña siempre fue muy competente y una razón de orgullo para el país. Por supuesto que como en todos los lugares del mundo tenemos mucha porquería en los medios de difusión, por eso a veces da la impresión de que existe un bostezo creativo. Pero esto se debe a la pereza, a la falta de visión y de inversión de disqueras, productores y programadores en artistas alternativos que no siguen la mediocridad musical de las «paradas de éxito». Gracias a nuestros buenos Dioses, permanentemente aparecen artistas nuevos, talentosos, que llegan para marcar su tiempo con trabajos de calidad indudable. Y hablo de «bandleaders»-compositoras-cantoras como Cássia Eller, Marisa Monte, Zelia Duncan, Fernanda Abreu y tantas otras niñas buenas que prueban que no sólo de pechos y culos de silicona vive la mujer brasileña.

Entrevista de R. S.

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