11 de mayo 2004 - 00:00

Salas oficializó ayer su renuncia a la Biblioteca

"A mí me dijeron que eras bueno y por eso te nombré, pero no me gusta nada lo que estás haciendo en la Biblioteca" le dijo el jueves Torcuato Di Tella a Horacio Salas, desde ayer ex director de la Biblioteca Nacional tras una reunión con los gremios que impugnan al funcionario. Durante el fin de semana Salas meditó su renuncia, la evaluó con sus amigos, y ayer por la mañana se la entregó a Di Tella, a quien visitó en su casa de Avenida del Libertador.

Ayer por la tarde el secretario de Cultura aceptó la renuncia de Salas, haciendo pública la carta en que le contestaba, usando eufemismos: «Lamento mucho tu renuncia y más aun que pienses que no te he apoyado en tu gestión. Puedo haber tenido actitudes distintas en algunos temas, y formas diversas de relación con los sindicatos, pero en lo básico me he identificado totalmente con tu esfuerzo, realmente hercúleo, de limpiar los establos de Augias».

«Renuncié -explicó ayer Salas a este diario- porque a lo largo del último año no hemos recibido apoyo a nuestra gestión, ni económico -el ente está en rojo, pasó de recibir 12 millones de dólares a 7 millones de pesos-, ni en nuestro conflicto con un grupo reducido de ATE [uno de los tres gremios que agrupan a los empleados de la Biblioteca, junto a UPCN y Soeme]. El punto culminante fue cuando el jueves estábamos en la Secretaría de Cultura tratando de ver cómo se solucionaba ese conflicto gremial, y afuera había un piquete de ATE golpeando un bombo, y Di Tella no sólo los hizo pasar, desautorizándome. Transformó la reunión de trabajo de funcionarios en una asamblea sindical, sino que les pidió prestado el bombo para que se los dejaran hasta el lunes y les hizo un recibo. Cuando intenté intervenir, me dijo: 'Callate, vos no te metás'».

Salas
no sólo renuncia a la dirección de la Biblioteca Nacional, también lo hará al Fondo Nacional de las Artes y al comité organizador del Congreso de la Lengua. Lo acompañan en la renuncia a sus cargos en la Biblioteca el subdirector Jorge Landaburu, y los asesores Santiago Silvester, Esteban Mur y Noemí Cohen.

El conflicto gremial que llevó a la renuncia de Salas surgió a fines del año pasado, cuando doce empleados de una agencia de seguridad quedaron cesantes al finalizar el contrato con la Biblioteca, cuando estaba iniciada la licitación para cambiar ese servicio.

Ante la presión de ATE, Salas extendió una continuación del contrato de esos empleados hasta que se completara la licitación, para que pudieran encontrar un nuevo trabajo. En abril la dirección de la Biblioteca consideró que esas personas no cumplían ninguna función y decidió rescindir la relación laboral en forma definitiva. Fue entonces que un grupo de ATE comenzó a movilizarse reclamando que esos empleados fueran absorbidos por la Biblioteca-. La reunión del jueves pasado era para encontrar una solución a ese conflicto, pero el Secretario de Cultura no sólo dejó de lado a Salas, sino que creó una relación directa con los reclamantes pidiéndoles prestado el bombo.

Di Tella
había negociado con ATE ver la reincorporación, en algún sector, de quienes habían cumplido su contrato, pero el grupo gremial reclama que sea en la Biblioteca Nacional, con lo que continua el conflicto. En la Secretaria de Cultura se comenta que Di Tella sostiene que «lo que la Biblioteca necesita es un administrador, alguien de la cultura que tenga apoyo irrestricto del gobierno para solucionar este tipo de problemas». No cree que fuera el caso de Salas, un distinguido poeta.

La otra renuncia que promovió Di Tella fue antes la de Amalia de Fortabat en el Fondo de las Artes en diciembre pasado. Aún no ha podido cubrir esta vacante. ¿Cuánto tardará en cubrir ésta? ¿Será, finalmente, él o un eventual reemplazante quien repare esta crisis?

Máximo Soto

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