E n el antiguo galpón de la estación de ferrocarril Salta, desde donde parte el ya mítico «Tren a las Nubes» que atraviesa la Puna, sobre una estructura metálica tan grandiosa como la Torre Eiffel se ha creado el Centro Cultural Aristene Papi, un espacio cedido por el hoy privado Ferrocarril Belgrano gracias a la iniciativa de la escultora María Eugenia Wayar y el aval institucional de la Fundación Amanecer. Aristene Papi fue un artista italiano que llegó a Salta en 1899 y desarrolló una importante y sostenida labor artística y educativa. Desde 1905 hasta 1944 realizó murales en Salta y Tucumán, decoraciones en capillas y pinturas de carácter histórico de clásica concepción academicista. Fue director de la primera escuela de Dibujo y Pintura creada en 1928, germen fundamental para la formación docente en el ámbito de las artes plásticas de Salta.
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Falleció en 1954 dejando una rica herencia plástica y el reconocimiento de su compromiso con el quehacer cultural de su comunidad.
Para inaugurar este centro, un viejo y hermoso galpón de nogales, chapas, aceros y rieles durmientes, de colores índigo y magenta, se invitó al destacado escultor Alejandro De La Cruz (1959). Nacido en Buenos Aires, a mediados de los '80, De la Cruz eligió Vaqueros, al pie de la montaña, como residencia permanente.
De raíz constructivista, su obra recorrió la simbología de mapuches, wichis y collas, además de reflejar la idiosincrasia del paisaje que lo rodea, con sus ocres y dorados. Hacia mediados de los '90 realizó una serie de animales, también de su entorno, formas dentadas, agresivas, en maderas estucadas y policromadas de gran contundencia. «El Perro Hablador», «El Perro Alado», «La Serpiente Alada» se incorporaron a su mitología interior.
Este artista, ganador de importantes premios, ha realizado numerosas muestras en el país y en 1995 fue invitado a participar de la Bienal Internacional de Artistas Jóvenes de Niza, recibe además el Prix Saint Paul de Vence otorgado por la XIV Bienal Mediterránea. En 1999 expuso en «Ojo al País», espacio del Fondo Nacional de las Artes y la Fundación Antorchas en el Centro Borges una serie de nueve obras que remitían a lo mítico y al mundo espiritual de la naturaleza, entre ellas, «La Flor Dorada» por la que ganó el Segundo Premio del LXXXVII Salón Nacional de Artes Plásticas.
Para la actual exposición seleccionó obras que armonizan tanto por sus estructuras ortogonales como por el uso de materiales rurales reciclados, aceros, hierros y maderas vinculadas a este Ferrocarril del Norte que atravesó punas, montes y yungas. Como, según el artista «en Salta pasan cosas, pese a todo y el grito de resistencia cultural resuena tremendamente en el interior», De La Cruz ha inaugurado un patio escultórico en Cachi cuyo eje es el «Ojo de la Vid», escultura tallada en piedra y madera que se integra al espacio arquitectónico colonial. De la escultura brota agua que sus formas retienen y dejan caer para abrirse en canales que dibujan sobre el piso de piedra la sombra de una añeja vid repitiendo el ciclo de la transformación en vino.
También acaba de inaugurar el Campo de las Esculturas, en Vaqueros. Un espacio apto para la contemplación en el que el observador goza de percepciones visuales, sonoras, táctiles con los aromas y sabores de la tierra en permanente transformación. «Esculturas en la Estación» clausura a fines de Agosto (Ameghino 640. Salta).
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