«Esta es Italia», de S. Gutiérrez Posse. Dir.: L. Cáceres. «Turning Point», de S. Torres Molina. Dir.: S. Torres Molina. «Trama de la mosca y la araña». Dir.: H. Levy Daniel. Int.: C. Kaspar, D. Niborski, P. Cárdenas, V. Cardella, A. Goets, R. Roca, D. Topino, G. Tognetti, G. Jacubowicz, J.C. Denicolay. (Teatro IFT.)
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Dentro del proyecto «Nueve por nueve» se presentan en el programa de los sábados 3 obras dirigidas por distintos directores: «Turning Point», de Susana Torres Molina; «Trama de la mosca y la araña», de Héctor Levy Daniel, y «Esta es Italia», de Susana Gutiérrez Posse.
De las tres, la más ambiciosa es «Trama de la mosca y la araña», dirigida por su autor. Es una pieza de suspenso psicológico, con dos personajes muy bien delineados, dirigida con segura mano y una puesta interesante.
Con un «crescendo» que atrapa al espectador y dos excelentes actuaciones de Carlos Kaspar y Daniel Niborski, el sorpresivo final cierra perfectamente y el clima de ambigüedad que se plantea desde el principio, ilumina las zonas oscuras. Héctor Levy Daniel desenrolla la madeja finamente tejida de la trama y anuda todos los hilos con detalles contundentes y precisos que revelan con claridad el sentido oculto que yace bajo los sucesivos interrogatorios. A través de su desarrollo es posible seguir los intrincados motivos que mueven el accionar de los personajes. No hay nada caprichoso ni innecesario en la puesta. Y si bien se experimenta con una manera distinta de contar la historia, el resultado es contundente y claro. Es interesante el diseño del espacio escénico de Carlos Di Pasquo, aunque la iluminación de Luciana Giacobbe deja en la sombra a uno de los protagonistas, impidiendo observar sus reacciones. Susana Torres Molina ha dirigido su pieza («Turning Point») complicando su desarrollo con movimientos innecesarios, lo que impide a los tres actores comunicarse entre ellos y distrae al espectador, oscureciendo una trama bien urdida e interesante. Arturo Goetz, como el hombre obsesionado por descubrir a los culpables, es el que más claramente expresa los motivos de su conducta. La pieza es atrayente y una mayor sencillez en el planteo escénico permitiría apreciar mejor sus valores.
En «Esta es Italia», Susana Gutiérrez Posse narra un viaje que tiene por destino el pueblo de un abuelo, que va en busca de sus raíces. Debajo de la aparente claridad del sol que da de lleno en la cubierta yacen secretos perversos y el personaje que no aparece es el que en realidad posee la llave que hace posible revelarlos. La puesta de Luciano Cáceres tiene algunos aciertos, pero cae también en la tentación de oscurecer la trama con detalles innecesarios, como el de los lentes negros con los que juegan los personajes. Una intrusión «beckettiana» que recuerda al ciego de «Fin de partida». Es verdad que la intención de marcar mediante ese juego la voluntad de los personajes de ver la realidad tal cual es u ocultarla como si nunca hubiera sucedido, es un recurso interesante. Pero el juego no resulta del todo claro. De todos modos, es digno de destacar que el proyecto que nació hace 3 años, muestra en la actualidad un mayor rigor y permite apreciar un avance con respecto a años anteriores. Merece ser apoyado.
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