21 de octubre 2005 - 00:00

Se inauguró en Montevideo museo consagrado a Gurvich

El Museo José Gurvich alberga pinturas (arriba «Naturalezamuerta constructiva»), tapices, esculturas, objetos yobras en papel del gran artista lituano nacionalizado uruguayo.
El Museo José Gurvich alberga pinturas (arriba «Naturaleza muerta constructiva»), tapices, esculturas, objetos y obras en papel del gran artista lituano nacionalizado uruguayo.
Montevideo - «Mi placer máximo es el juego creador donde surgen la libertad de la imagen y la libertad del espacio, este espacio libre se vuelve un lugar infinito de posibilidades», dice un fragmento extraído de algunos de los escritos de José Gurvich que acompañan sus obras en el Museo que lleva su nombre y a cuya inauguración asistimos. Un verdadero acontecimiento cultural y un anhelo del artista que a más de treinta años de su fallecimiento pudo llevarse a cabo gracias al tesón de su esposa, Julia Helena Añorga y a su hijo Martín quienes a fines de 2001 crearon la Fundación con el fin de promover la obra y vida del gran artista nacionalizado uruguayo. Con Gonzalo Fonseca, Francisco Matto, Julio Alpuy, Manuel Pailós, Augusto y Horacio Torres, Gurvich es uno de los siete nombres paradigmáticos del panorama artístico uruguayo surgidos del Taller Torres García y por consiguiente fieles continuadores de su mística.

Nacido en Lituania en 1927, José Gurvich, llegó con sus padres a Montevideo a fines de 1932. Estudia pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de José Cúneo. También estudia música y violín, disciplinas cuyo conocimiento influyeron en su obra pictórica. En 1944 conoce a Torres García quien lo ayuda a definir su vocación por la pintura y en 1945 ingresa al famoso TTG donde permaneció vinculado hasta su cierre en 1962. Del maestro toma su estructura compositiva y su paleta, pero Gurvich pasa del equilibrio racional a un orden irracional e intuitivo.

La libertad mencionada al principio fue la que le permitió encontrar una imagen personal a la que contribuyeron sus viajes a mediados de los '50 a Europa e Israel. Se instala por un tiempo en el Kibutz Ramot Menasche trabajando como pastor además de seguir pintando y dibujando. De un tercer viaje a Israel es «El Mundo del Kibutz» (1970) que fue comprado al kibutz mencionado en 2002 por la familia del artista después de arduas negociaciones, y se exhibe actualmente.

Aunque Gurvich no era religioso,las tradiciones judías constituyen una temática que el artista abordará en distintos momentos. Recordamos «¡Qué pesado es ser judío»!, un óleo sobre tela de 1970 que comentamos con motivo de la extraordinaria muestra realizada en 1997-98 en el Centro Borges. Una obra con reminiscencias de Chagall pero menos anecdótica, producto del redescubrimiento de un mundo en el que se mezclan las tradiciones religiosas de sus ancestros y el afán constructor del Estado judío pero que no rehúye el acento humorístico («tengo el alma impregnada de ocres», decía por entonces).

Hay «Naturalezas Muertas» de 1952/'58/'60, « Autorretratos», tapices, la humana que aborda constantemente pero con un soporte constructivo. Destacamos una obra de 1952 «Constructivo» en una tonalidad no muy habitual y «Naturaleza Muerta en Relieve» (1962). A mediados de los '60 inicia una serie en la que todo parece girar, línea delicadísima, colocación de los elementos o personajes en una suerte de remolino, se acentúa su gran capacidad para el color y la espiritualidad que de ellas se desprende. También lo onírico -y esto explica su permanente búsqueda-, una visión más abierta, la salida de la ortodoxia torresgarciana.

En el subsuelo se exhiben objetos y obras sobre papel así como las esculturas, éste ultimo un universo de minuciosidad, exactitud, pulcritud, un trabajo en arcilla de orfebrería: Gurvich modelaba, hacía incisiones, incrustaba otras formas previamente elaboradas.

En 1970 se fue a vivir a Nueva York, ciudad que lo deslumbró y donde participó en exposiciones colectivas. En 1973 es invitado por el Museo Judío a realizar una muestra retrospectiva, en 1974 realiza otras exposiciones y el 24 de junio muere súbitamente a la edad de 47 años en plena madurez creativa.

El Museo Gurvich tiene una superficie de 750 m2 en tres plantas, hay seis salas de exposiciones, biblioteca , archivo, además de la colección permanente se prevén exposiciones temporarias de maestros uruguayos o latinoamericanos. (Edificio Constitución, Ituzaingo 1377 de la Ciudad Vieja de Montevideo).

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