16 de enero 2001 - 00:00

Se luce Kreimer con música de Piazzolla

A medida que pasa el tiempo, la figura de Astor Piazzolla va creciendo. Ya casi nadie se pier-de en discusiones banales sobre la pureza de su tango. Y, con la libertad de no tener que competir con el mismo Piazzolla como intérprete, son cada vez más los artistas de todo el mundo que se lanzan a recrear su música, a trabajarla a partir de sus propias historias y lenguajes.

Y Oscar Kreimer -que ha dedicado su último disco justamente a la obra del bandoneonista-se ha sumado a esa lista. Kreimer, que ha pasado por el folklore moderno con Anacrusa, el pop junto a Alejandro Lerner y otras músicas, armó su propuesta a partir de un sexteto original en su formación.

La base está en el contrabajo y la batería -en este caso a cargo de un ex músico de Astor, el «Zurdo» Enrique Roizner. Sobre eso, la responsabilidad armónica se reparte entre un piano y otro instrumentista que toca alternativamente una guitarra, un teclado o un bandoneón. Y finalmente, queda para su saxo alto y para el primer bandoneón de Luciano Sciarreta la responsabilidad compartida de lo melódico.

Más allá del sonido, de cierta tendencia a lo pop en sus momentos a solo, y de la elección de una parte del repertorio de Piazzolla no tan remanida, lo de Kreimer no es especialmente novedoso.

Pero la manera de interpretar títulos maravillosos como «La muerte del ángel», a dúo de saxo y piano, «Deus Xango», con dos bandoneones, la «Contramilonga a la funerala», «Cierra tus ojos y escucha» o «Reminiscencias», también con dos bandoneones sonando simultáneamente, lo ponen en un nivel muy alto.

Porque además, tanto él como sus compañeros se lucen en el manejo de sus instrumentos y muestran una solidez que, inevitablemente, exige una música como ésta.

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