5 de noviembre 2000 - 00:00

SERRAT MÁS MUSICAL Y CON MENOS OBVIEDADES

Serrat más musical y con menos obviedades Presentaciónde «Cansiones por Tarrés/Serrat». Actuación de Joan Manuel Serrat (voz,guitarra) y acompañamiento. (Teatro Gran Rex, 2 al 6 de noviembre; continúa enprovincias y repite en Bs. As. el 23 y 24/11.)

Joan Manuel Serrat está presentando esta vez unconcierto sencillo, sin concesiones demagógicas. Y quizás por eso, aunque elpúblico sólo comenzó a entrar en clima en el final de cada noche y en losbises, cuando llegaron los títulos más conocidos, el show fue de lo mejor queha hecho por aquí en los últimos tiempos.

Haciéndole frente a una apuesta difícil y atrevida,comenzó su espectáculo con la presentación de todas las canciones de su nuevoálbum -«Cansiones por Tarrés/Serrat»-, un trabajo dedicado a entregarversiones serratianas de piezas populares del repertorio latinoamericano.

Sostenido por una banda prácticamente acústica -quizásexcesivamente lavada-y con una muy bella escenografía de calle de cualquierciudad de nuestro continente, hizo una tras otra las canciones del disco entrelas que hay sólo una novedad, precisamente el tema que introduce al personaje «Tarrés».

Pero hay entre ellas unos cuantos aciertos interesantes,como el bolero «Soy lo prohibido» -lo más aplaudido por el público enesta primera parte-, el tango «El último organito» en versión balada, lacanción paraguaya «Che Pykasumi», «El cigarrito» de Víctor Jara,o «De un mundo raro», el clásico de José Alfredo Giménez.

Ya en la segunda parte llegaron varias de las piezas máspopulares de su repertorio; e inclusive incluyó algunas que hacía tiempo nocantaba, como la imponente «Umbrío por la pena», con texto de MiguelHernández. «Romance del curro El Palmo», «Los fantasmas delRoxy», «Una mujer desnuda y en lo oscuro», «Los macarras de la moral»,«Dondequiera que estés», «Mediterráneo», «Princesa», «Aquellaspequeñas cosas» -maravilloso con el exclusivo acompañamiento de suguitarra-, «Penélope», «La saeta», «Cantares» y algunas otras, sesucedieron mezclando tiempos y discos, y entusiasmando sin golpes bajos a unpúblico que, como siempre, agotó las entradas antes de que el catalán pisarasuelo argentino.

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