26 de mayo 2006 - 00:00

Sistemas de protección cada vez más complejos

Una de las principales cuestiones que han aprendido los estudios de Hollywood, es que deben prestar mucha atención al tema de la protección de sus productos, sobre todo en esta era digital en la que casi nada parece invulnerable. Tanto el formato Blu-ray como el HD DVD utilizan el denominado AACS (Advanced Access Content System), cuya particularidad es que provee una serie de «llaves» que son capaces de desbloquear los contenidos. Dichas llaves están incluidas en los reproductores de cualquiera de los dos formatos y los estudios se han reservado el derecho de revocar alguna de esas llaves, como por ejemplo aquellas que hayan sido piratedas y publicadas.

El inconveniente inherente a esta medida es que, por un lado, los nuevos discos que se lancen al mercado ya no utilizarán esa llave y por lo tanto, no funcionarán en los reproductores que sí la posean. La velocidad a la que se mueven las cosas en la red de redes y el empeño que ponen algunos usuarios en «liberar» aquello que deba ser liberado, hacen pensar que semejante sistema de seguridad terminará por inutillizar completamente a ciertos equipos. Pese a todo, que un equipo quede absolutamente fuera de servicio es bastante difícil, en primer término porque tienen más de una llave y, en segundo lugar, porque para que realmente sucediera algo tan drástico todas las llaves de un determinado reproductor deberían ser descifradas y publicitadas, y los estudios deberían darlas de baja en sus nuevos productos, lo que traería una enorme cantidad de problemas.

Como si el AACS no fuera una suficiente protección, el Blu-ray incluye un sistema adicional denominado SPDC, un identificador indetectable que se inserta en la fabricación del disco y que está pensado para evitar la piratería masiva. Sin embargo, el sistema implica que cada disco lleva dentro un programa que corre sobre el reproductor y permite o no la visualización de los contenidos, lo que constituye una intromisión y una debilidad, ya que esta facilidad podría ser utilizada para generar comportamientos en los reproductores que no sean los originalmente diseñados por el fabricante.

Si algo enseña la historia es que cuanto más sofisticados son los sistemas de protección digital, más empeño hay en lograr «quebrarlos», y aunque los resultados no son ciento por ciento efectivos, los precios adecuados parecen ser la mejor estrategia contra la piratería.

Horacio Moreno

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