10 de julio 2008 - 00:00

Sol Gabetta, ¿la Argerich del cello?

Sus recientesactuaciones enWashington hanllevado a lacrítica aprofetizarle a lajoven cellistacordobesa SolGabetta unacarrera similar ala de la pianistaMarthaArgerich.
Sus recientes actuaciones en Washington han llevado a la crítica a profetizarle a la joven cellista cordobesa Sol Gabetta una carrera similar a la de la pianista Martha Argerich.
Washington - La National Symphony Orchestra, de recordada actuación el el Teatro Colón bajo la batuta de Mstislav Rostropovich, cerró su temporada 2007-2008 con un concierto que marcó la despedida de Leonard Slatkin (sucesor del gran maestro ruso), después de doce años al frente del organismo sinfónico de esta capital. Convencionalmente, Slatkin abrió con una prolija rendición de la tercera obertura «Leonora», de Beethoven. Fue éste el único guiño de Slatkin a los gustos conservadores del público de Washington.

El resto del programa fue consagrado a dos obras sinfónicas del siglo XX plenas de contraste: el segundo (y menos oído) de los dos conciertos para cello y orquesta de Dimitri Shostakovich, pleno de melancolía eslava -y también del sarcasmo 'protestatario' de aquél genial y conflictuado compositor que mantuvo ríspdas relaciones con los censores de la Union Soviética a lo largo de su trayectoria -, y la luminosa, optimista (y por momentos verborrágica) Tercera Sinfonía del íconico norteamericano Aaron Copland.

La revelación de esta velada musical fue la presentación, como solista en el concierto de Shostakovich, de la cellista Sol Gabetta, nacida en Córdoba en 1981. Reciente ganadora del Premio de Interpetacion Musical Natalia Gutman de la Competencia Tchaikowski de Moscú, nuestra joven compatriota ya se ha destacado, entre otros prestigiosos escenarios, en conciertos con la Filarmónica de Munich, Sinfónica de Viena, Filarmónica de Rotterdam, Orquesta de la Radio Suiza, Sinfónica de Trondheim, Orquesta de la Residencia Real de La Haya, bajo directores del calibre de James Judd, Marc Albrecht y Neeme Jarvi.

Sol Gabetta se apresta asimismo a estrenar próximamente, - nada menos que junto a Yo-Yo-Ma -, un concierto para dos cellos y orquesta del mismo Slatkin. Rubia, delgada, esbelta, y elegante, Gabetta ingresó al escenario del Kennedy Center abrazada de su bello intrumento rojizo (un Guadagnini del 1759), y a lo largo de los tres movivmientos del Concierto de Shostakovich, le consagró a la exigente partitura una entrega musical total, asombrando al público con la belleza de su tono, dominio de matices, solvencia técnica, y consustanciación de su diálogo solista con la orquesta.

Una cerrada ovación saludó a este nuevo gran talento del violoncello, en quien se discierne el potencial de una carrera internacional comparable a la de nuestra genial pianista Martha Argerich. Sol Gabetta firmó sonriente programas y CD's. Slatkin y la National Symphony recorrieron territorio familiar en la Tercera Sinfonía de Copland, cuyo cuarto movimiento contiene la Fanfarria para el Hombre Común que propulsó a la fama a este decano de los compositores estadounidenses. Excelente fue el desempeño de los músicos, que dieron lo mejor de sí para despedir a su maestro, cuyo próximo destino es la Sinfónica de Detroit.

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