11 de septiembre 2003 - 00:00

Sólo se olvidaron de incluir a Rin Tin Tin

«La Liga extraordinaria» (The League of Extraordinary Gentlemen, EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: S. Norrington. Int.: S. Connery, N. Shah, P. Wilson, S. Townsend, S. West, J. Flemyng, R. Roxburgh, D. Hemmings.


Esta película de aventuras se basa en un comic que mezcla todo tipo de personajes literarios en forma tan delirante como para lograr que a su lado «Dracula meets the Wolfman» parezca tan serio como un Shakespeare de Olivier.

Esto, que en principio no tendría nada de malo, se complica en este nuevo film del director de «Blade» (alguna vez responsable de la modesta pero entretenida producción de bajo costo, «Death Machine»). Es que «La Liga Extraordinaria» parece escrita por un semianalfabeto que, enfrentado a la colección completa de libros de la colección Robin Hood, se hizo una ensalada con los personajes mezclando a Verne con Salgari, Poe con Stevenson, Haggard con Conan Doyle y un largo etcétera que hace que el Capitán Nemo se parezca demasiado a Sandokan, Dorian Grey tenga superpoderes regenerativos superiores al de un Terminator último modelo, y que la poción del Dr Jekyll no sintetice el mal que existe dentro de todo ser humano, sino que lo vuelva grande y bobo al mejor estilo Hulk.

Incluso, Tom Sawyer no es un vagabundo medio pícaro que hace travesuras, sino un tirador de Winchester que no tiene nada que ver con Mark Twain (si tenían que insertar a la fuerza un personaje norteamericano, para eso metían en la Liga al Llanero Solitario, el Zorro o Rin Tin Tin y listo). El que se salva bastante es el protagonista Allan Quatermain, no sólo porque no hace nada especialmente raro -salvo renegar de las Minas del Rey Salomon y exhibir una rara conciencia ecológica que le impide matar un trigre siberiano-, sino por que está dignamente personificado por un Sean Connery que se conoce a la perfección este tipo de papeles.

Connery
es el jefe de esta Liga -además del productor de la película-que incluye a la vampiresa Mina Harker, al hombre invisible y los ya mencionados Jekyll/Hyde, Gray, Nemo y Sawyer.

Una especie de superjefe de la inteligencia del Imperio Británico arma este heterogéneo equipo de superhéroes (obviamente un calco victoriano de los X Men) para combatir a un archivillano llamado El Fantasma, pero que no tiene nada que ver con el legendario personaje del comic, sino que es un enmascarado cubierto en latas que quiere destruir Venecia para provocar una Guerra Mundial en 1899. Los diálogos son excesivos, algo menos grave que la distorsión casi obscena de tan ricos personajes literarios. Pero los diseños del Nautilus y los distintos gadgets de estos superhéroes son atractivos, y las escenas de acción tienen el montaje dinámico que Stephen Norrington utilizó tan eficazmente en «Blade». Vista en video o DVD, esta Liga quizá hasta parezca realmente buena.

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