21 de junio 2002 - 00:00

Suizo pagó precio récord por manuscrito de Borges

El manuscrito de «El Sur» de Jorge Luis Borges fue vendido ayer en la casa Christie's de París en el precio récord para el escritor de 186.291 dólares, valor que supera largamente la estimación que oscilaba entre 68.000 y 90.000. Si bien hubo un argentino ofertando por el manuscrito, la subastadora no reveló su identidad, y «El Sur» quedó en manos de la Fundación Martin Bodmer de origen suizo que colecciona escritos originales del siglo XX. Christie's se negó a revelar el nombre del vendedor, posiblemente argentino, pero informa que la obra fue consignada en París. En estas últimas décadas la «borgesmanía» ha invadido el mundo, pero el precio obtenido por las ocho hojas de un cuaderno reticulado que ostentan la letra pulcra y menuda de nuestro escritor, puede considerarse muy elevado. Supera los 25.000 dólares que pagó en la década del '80 la Biblioteca Nacional de Espa-ña por «El Aleph», los 80.000 de «El hombre de la esquina rosada» y los 81.000 que le costaron a Eduardo Costantini las 23 cartas de tono erótico que Borges le escribió a su compañero del liceo en Ginebra, Maurice Abramowiks.

Además se debe tener en cuenta que no se trata de la versión final de «El Sur», publicada por primera vez en 1953 por el diario «La Nación» y posteriormente en «Artificios» (texto que junto a «El jardín de los senderos que se bifurcan» integra la serie de relatos fantásticos de «Ficciones»), sino que es apenas un borrador, previo a la versión definitiva.

Entretanto, en Buenos Aires, y pese a que la foto del manuscrito que promocionó la subastadora no tiene la claridad de un facsímil que permita apreciar los rasgos, la venta fue tema de debate entre los expertos. Algunos cuestionaban el formato del texto: les resultaba extraño que hubiera dejado renglones en blanco para insertar variaciones. Mientras otros discutían sobre si realmente Borges pensaba que era su mejor cuento, como reza el catálogo de Christie's. Dudas a las que se sumaron las variadas interpretaciones sobre el complejo significado del cuento, que se inicia con un recuerdo autobiográfico, un accidente que padeció en la Navidad de 1928 y el consecuente delirio febril provocado por una septicemia.

La obra determina el inicio de la literatura fantástica y según observó el propio Borges, la escribió influenciado por los cuentos de Henry James, «que son voluntariamente ambiguos y pueden ser inter-pretados de diversas maneras por el lector». Enigmático por naturaleza, Borges solía contradecir sus propias afirmaciones y las interpretaciones literales de sus dichos suelen inducir a equívocos. Según el informe de la casa Christie's basado en los «Diálogos» con Jean de Milleret, al referirse a «El Sur», Borges considera: «Es mi mejor cuento». Sin embargo, en 1956 Borges agrega una postdata al prólogo de «Artificios» y altera el enunciado, que dice: «Acaso mi mejor cuento». Pero en 1980, en una entrevista televi-siva grabada por Carlos Berterreix, manifiesta que «Ulrica» es su mejor cuento y añade: «el que yo elegiría». Luego, en la misma entrevista suma otros tres que también le gustan: «Tlön», «Uqbar», «Orbis Tertius» y termina incluyendo «El Sur». Pero final-mente señala que «quizá esa lista sea demasiado larga, quizá sólo pueda rescatarse un cuento, entonces ese cuento sería 'Ulrika'. Y los demás podemos olvidarlos...» Discrepancias que según parece no hacen más que acrecentar el interés de sus fans.

Otro factor que eleva la cotización, es que sus escritos no abundan. «El Sur», firmado y fechado en Adrogué, pertenece a la época en que Borges comenzó a perder progresivamente la visión y a escribir con dificultad. Dos años más tarde, en 1955, cuando lo nom-bran director de la Biblioteca Nacional, ya casi no puede leer y se ve obligado a dictar sus textos.

Se sabe que el manuscrito no pertenecía a la Fundación Borges, pero los expertos se-ñalan que «varias personas en Buenos Aires poseen papeles y objetos del escritor, aunque lo mantienen en absoluto secreto». Cuentan que Borges era muy «regalador» y que cualquiera puede haber tenido la suerte de que le obsequiara un manuscrito.

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