"Superman regresa"

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«Superman regresa» («Superman Returns», EE.UU., 2006; habl. en inglés). Dir.: B. Singer. Int.: B. Routh, K. Bosworth, K. Spacey, J. Marsden, F. Langella, S. Huntington y otros.

Brandon Routh, el nuevo Superman, no parece un ave ni un avión. Se parece a Christopher Reeve, aunque con menos carisma y menos labia (lo que ya es mucho). Tal la intención de los productores y el director Bryan Singer: la continuidad de aquella serie de films encarnada por un actor lo más similar posible al desafortunado Reeve, con los updates tecnológicos de estos tiempos.

También hay otras modernizaciones que resultan curiosamente ineludibles cuando Hollywood se ocupa hoy de superhéroes. Aunque Superman no tiene, como su colega de «Batman inicia», los mismos desajustes psicológicos, también arrastra sus traumas. Si bien antes representaba algo muy distinto pasar del oscuro Clark Kent a un dios volador (algo así como las puertitas del Señor López del americano medio), eso no pasa hoy de ser una ligera bipolaridad.

Pero también se revela que es fóbico: se alejó de Luisa Lane, a la que dejó con un hijo sin reconocer, para deambular por el espacio y volver a sus raíces, allá en los restos del planeta Kripton, donde es posible la reencarnación de Marlon Brando/Jor-El con fragmentos de planos descartados de la película de 1979 con destino a bonus de DVD.

También es edípico, pues regresa a la granja donde vive su envejecida madre (otro papelito que logró conseguir la anciana Eva Marie Saint) y, final-resulta muy afortunado en su faceta Kent, pues el director del Daily Planet, después de una ausencia no justificada de cinco años, le conserva el puesto.

La motorización de la película se produce a la media hora, con la primera gran aventura: el espectacular rescate de un avión transbordador en emergencia, al que logra hacer aterrizar en un estadio de golf repleto de público. ¡Ese es Superman! Le cuesta arrancar, pero al fin lo hace.

No es para menos: allí viajaba Luisa, que está por recibir el Pulitzer y que ahora, chica del siglo XXI, maneja celulares, computadoras sofisticadas, con un sentido de la investigación y una percepción que la han convertido en periodista estrella. Eso sí: sigue sin darse cuenta de que Superman y Clark, aunque tengan la misma cara, son el mismo. Los viejos códigos de la historieta no se llevan bien con la verosimilitud de hoy, pero en fin, la tradición es la tradición (y Singer se permite una broma, cuando muestra al hijo de Luisa que sí se da cuenta). Justamente por todo eso, por tratar de humanizar tanto los personajes y ponerlos a dialogar en escenas que parecen extraidas de «Escenas de la vida conyugal» de Bergman (como la del planteo que la nueva pareja de Luisa, James Marsden, le hace acerca de sus sentimientos), esta versión se aparta de la vía que no debería abandonar nunca: el comic liso y llano.

Pero «Superman regresa», por suerte, tiene la suficiente espectacularidad y atracciones como para disculpar esos psicologismos: detrás de la escena de la casi catástrofe no podía estar sino la mente siniestra de Lex Luthor, a quien Kevin Spacey le da un perfil acerado y maligno. Spacey es lo mejor de esta nueva versión: su caracterización tan personal no hace extrañar la de Gene Hackman, más paródica, por lo distintas que son. En cambio, la inexpresiva Kate Bosworth como Luisa, no logra borrar el recuerdo de la picardía erótica de Margot Kidder, sobre todo en la escena, casi replicada aquí, en la que Superman la lleva de paseo en el medio de transporte que ya imaginará el lector. Bosworth es una de las pocas mujeres que consiguen un hombre que las haga volar de verdad, pero tampoco parece demasiado feliz.

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