8 de abril 2002 - 00:00

También a "Amadeus" le llegó la moda de la versión extensa

Teatro

Tpm Hulce como Amadeus
Tpm Hulce como Amadeus
Primero fue la moda de las «remakes»: nuevas versiones de antiguos clásicos. Luego vino la de las secuelas: tiburones, Rockys y Freddy Kruegers que se multiplicaban en hasta más de seis películas. También existió la de las versiones norteamericanas de éxitos europeos («La jaula de las locas», «Tres hombres y un biberón», etc.). Ahora la artimaña de Hollywood para seguir explotando su material consiste en reestrenar grandes títulos comerciales en versiones más largas. O, dicho de otra manera, en agregar todo aquel material que en su momento se consideró innecesario, o bien que atentaba contra el correcto balance del film.

Por supuesto, se dice que lo que ahora se puede ver siempre mereció verse, y que fueron las presiones comerciales las que no lo hicieron posible. Los resultados, sin embargo, no lo translucen: los más de 50 minutos agregados a «Apocalypse Now» atentan realmente contra su unidad estética, y la breve escena añadida a «E.T.», además de la puerilidad de haberle «borrado» las armas a los policías para reemplazarlas por walkie-talkies no han demostrado que estos añadidos sean realmente necesarios, si bien no dejan de constituir una fuente de placer para los fanáticos de estos films. Sólo para los fanáticos, desde luego: en los Estados Unidos, el reestreno de «E.T.» fue un fiasco comercial, y un ejecuti vo de Universal trató de explicarlo diciendo: «A lo mejor, a los chicos de ahora ya no los sorprenden las bicicletas voladoras».

•Amadeus

Ahora, el turno es el de «Amadeus»: el largometraje sobre la vida de Mozart que dirigió Milos Forman en 1983 regresó a las pantallas estadounidenses con más de 20 minutos de duración. Con un metraje original de 158 minutos, su duración en la actualidad se extiende a 180 minutos, lo que sus creadores consideran la «versión del director».

El productor Saul Zaentz dijo que en su momento había aceptado cortar, por razones comerciales, la edición original.

Entre las nuevas escenas existe un breve momento de desnudo de la esposa de Mozart, Constanza, cuyo papel fue ampliado. Además, los monólogos de Antonio Salieri con Dios están más presentes, asemejándose a la obra teatral, aunque el mayor protagonismo le corresponde a la banda sonora, en su mayor parte música de Mozart dirigida y supervisada por Neville Mariner. La moda de las escenas adicionales viene impulsada por la aparición del DVD como formato, que suele agregarle a la edición de films una serie de extras con escenas cortadas.

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