8 de noviembre 2005 - 00:00

Tania Libertad: un show sin sorpresas

La cantante peruana conserva la potencia y dulzura de su voz, pero también apego a un sonido y a una manera de encarar las canciones que se han quedado en el tiempo.
La cantante peruana conserva la potencia y dulzura de su voz, pero también apego a un sonido y a una manera de encarar las canciones que se han quedado en el tiempo.
Tania Libertad (voz). Con S. Cornuchet (piano, dir.), G. García (guitarra, acordeón, cajón, coro), J.C. Vázquez (percusión, coro), R. Oviedo (percusión, coro), B. Arcella (bajo). (La Trastienda, 4 y 5 de noviembre.)

Una larga historia avala a la cantante Tania Libertad. Nacida en Perú y residente en México desde hace años, su estilo se fue forjando entre ambos países. Pero su inquietud hacia la búsqueda, la llevó a recorrer también repertorios de otros lugares de Latinoamérica; y ella misma -como le dijo a este diario- prefiere el rótulo de artista panamericana.

Después de una muy larga ausencia de la Argentina, Tania Libertad volvió para hacer dos conciertos en Buenos Aires y algunas actuaciones en Neuquén y La Pampa. Y de algún modo, para presentar formalmente su último álbum publicado, un doble CD en vivo grabado en el Auditorio Nacional del DF mexicano. Sin embargo, pese a la década en la que supimos tan poco de ella y de su éxito en Europa y Estados Unidos, no hubo mayores sorpresas.

Tania
conserva la potencia y la dulzura de su voz y mantiene una línea de repertorio en el que conviven boleros, rancheras mexicanas, baladas y temas pop de diferentes países del continente y canciones de su amada y respetada Chabuca Granda. Podría, en este sentido, hacerse un elogio a su coherencia:cuando son pocos los que se inclinan por la canción con contenido, ella se mantiene fiel a un estilo que le dio identidad y trascendencia. Pero, del mismo modo, se le podría cuestionar el haberse mantenido tan apegada a un sonido, a una manera de encarar las canciones, a una postura estética que la alejan de lo que ha estado sucediendo en la música popular de los últimos 20 años.

Salvo por la excesiva extensión de su recital, no habría mayores objeciones para hacerle, ni a su técnica como cantante, ni a su entrega y su honestidad artística, ni al profesionalismo de sus músicos. Pero la sorpresa faltó a la cita; y eso, en un artista, puede ser un problema para reflexionar.

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