Tardío destape a la chilena

Espectáculos

«Sexo con amor» (id., Chile, 2003; habl. en español). Dir.: B. Quercia. Int.: P. Contreras, S. Alegría, B. Quercia, A. Rudolphy, M. Izquierdo y otros.

Para la conservadora cultura de Chile, último país en América latina que abolió la censura en el cine, esta película representó una inesperada primavera de destape, al punto tal de que casi igualó en taquilla el récord de «Titanic» y, con el plus de algunas victorias en festivales internacionales, fue tomada para su distribución mundial por una major norteamericana como la Fox.

La película, dirigida e interpretada por el actor de televisión Boris Quercia, es entretenida y saludablemente audaz, aunque no es probable que semejante repercusión de público pueda repetirse de los Andes hacia el este. En realidad, «Sexo con amor» no es otra cosa que un reciclado, más explícito, de las comedias picarescas italianas en episodios que se producían industrialmente en los años 60. Podría inclusive haber sido narrada de esa manera si la forma del «film à sketchs» no fuera tan vetusta hoy día: Quercia eligió, más al estilo actual, entrelazar tres historias completamente distintas pero haciendo confluir los personajes, cada tanto, en espacios y situaciones comunes.

El disparador es la reunión de padres a la que convoca una maestra de escuela (que, de paso, es amante furtiva de uno de los asistentes), poco antes de iniciar un curso de educación sexual para los chicos. Lo que sale a la luz durante el encuentro justificaría, en cambio, un curso similar pero para los padres.

Crítica obvia a los lastres que una educación férrea y llena de tabúes produjo sobre la generación intermedia, en la reunión chocan la frígida y bloqueada con el donjuan liberal, o el mentiroso con el reprimido, mientras que un sacerdote, también llamado a opinar, provoca la inmediata deserción del agnóstico y libidinoso.

Sobre esa línea, el film relatade allí en más las aventuras de tres parejas (incluyendo la de la maestra con el padre, interpretado por
Patricio Contreras). Divertidísima en la primera parte, en especial la historia que se reserva el propio directorQuercia para interpretar, «Sexo con amor» empieza a flaquear hacia la mitad y se demora demasiado en la resolución de algunas situaciones, y cuando éstas se producen ya resulta demasiado tarde como para provocar el mismo efecto sobre el público. En Chile, esta película se lanzó con el slogan publicitario «La película que no acaba». Es cierto. No siempre una excesiva prolongación es sinónimo de mejor placer.

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