5 de abril 2024 - 10:22

Teatro en un país al rojo vivo

El autor y director estrenó "Mandinga, la capilla del diablo", que se presenta los sábados en el Teatro del Pueblo y se pregunta qué pasa cuando el poder le da la espalda a los pobladores haciendo pactos oscuros.

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“El teatro es una lente distinta en donde todas las preguntas y los mundos son posibles”, dice Guillermo Parodi, autor y director de “Mandinga, la capilla del diablo”, que se presenta los sábados en el Teatro del Pueblo, con actuaciones de Lorena Szekely, Marcelo Rodríguez, Lucía Palacios, Camilo Parodi, Julia Funari, Natalia Rey y Lucas Soriano. Los músicos son Juan Pablo Martini y Nahuel del Valle. Conversamos con Parodi.

Periodista: Cuerpos, fuego, ausencias y muerte. Hay algo de lo que te inquietaba en 2001 y vuelve a inquietar hoy, decís que el país vuelve a estar al rojo vivo. ¿Cómo es esto?

Guillermo Parodi: Cuando el Estado está ausente, es en los cuerpos en donde se viven el hambre, la enfermedad y eventualmente la muerte. En el 2001, el País estaba en una crisis económica e institucional que terminó con una Plaza de Mayo colmada de gente que, entre corridas y gases lacrimógenos, exigía que se vayan todos. La democracia y el estado de derecho se encontraban en quiebre. Los dirigentes no daban respuestas a las urgencias de la población. El poder de ese momento miraba para otro lado de espaldas a una Argentina que gritaba a voz en cuello…Un helicóptero se llevaba a un presidente de la Casa Rosada mientras en las calles se incendiaban ruedas de automóviles y tachos de basura cortando avenidas y rutas. Hoy, que la realidad económica apremia de manera muy semejante y que ciertas acciones del ejecutivo ponen en duda los consensos alcanzados como sociedad, se corporiza claramente una Argentina al rojo vivo, con sus dirigentes ostensiblemente de espaldas al Congreso de la Nación y a la población toda. Y eso se ve en los cuerpos de los conciudadanos, en la violencia verbal y física que se manifiesta en la desesperación de no poder cubrir las necesidades más básicas, poniendo sobre el tapete que una vez más nuestros representantes políticos se encuentran preocupados por responder a los vaivenes es del “Dios Mercado” en lugar de estar ocupados en gobernar para acompañar y cubrir las necesidades de los más vulnerables allí donde este neoliberalismo descarnado abandona a los cuerpos del vulgo.

P.: Esa descripción que haces de los cuerpos en los fatídicos 20 y 21 de diciembre de 2001 resuenan a esa leyenda rural del hombre que hizo un pacto con el diablo, ¿que podés reflexionar?

G.P.: La pregunta que para mí se hace la obra es : ¿Qué pasa cuando el poder le da la espalda a los pobladores haciendo pactos oscuros con representantes de vaya a saber qué demonios? Cuando eso pasa… El Diablo suele meter la cola… y la cosa estalla siempre de la manera menos pensada…

P.: ¿Cómo se vincula esa pregunta por los cuerpos con el cuerpo del actor y el teatro?

G.P.: Si el hambre, la enfermedad y la muerte se manifiestan en los cuerpos, la corporeidad de les actuantes es la vitalidad misma de esas “muertes”. Es la manifestación física de lo que acontece, poetizando e interrogando. Punzando para reflexionar, para ver con otro prisma saliéndose del devenir de la cotidianidad de la producción y el mercado. Cómo una caja donde resuenan las voces y los gritos que se corporizan interpelando.

P.: ¿Cómo es producir hoy teatro independiente?

G.P.: Muy difícil. Sin un Estado presente, el desarrollo cultural peligra. El Teatro Independiente en especial, dado que los recursos son escasos y el valor que debiera tener una entrada para sostener una producción teatral sería inalcanzable para los espectadores. Eso sin mencionar las salas, los circuitos de festivales, la capacitación de artistas y espectadores. Con la des financiación de instituciones y organismos estatales que permiten ejercer el derecho a cultivarnos, la ciudadanía empobrece su lenguaje lo que le impide desarrollar su capacidad de pensamiento crítico. No nos quieren pensantes… Nos quieren sub-alimentados, sub-educados y mansos…

P.: ¿Cómo ves hoy el teatro y la cultura?

A pesar de lo dicho, creo que el Teatro y la Cultura, pueden dar algunas respuestas…Resiste… resistimos a pesar de todo… Aún de pie, preguntando y pensando…Haciendo arte, ocupando con nuestros cuerpos, los escenarios y las calles. Sabemos que hacemos historia cuando soñamos todos juntos… porque el Teatro y la Cultura son la posibilidad del sueño colectivo.

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