La más inmanejable de las discriminaciones, la belleza
Para la protagonista, el dramaturgo es uno de los mejores filósofos contemporáneos por su forma de plantear la tragedia, casi siempre a través del humor. La obra se representa ahora en El Picadero.
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Dulitzky. “Uno de los temas de la obra es el deseo, y cómo opera.”
“La suerte de la fea”, de Mauricio Kartun, inició su quinta temporada en una franja horaria que se ha vuelto marca distintiva del teatro independiente: la vespertina.
Luego de cuatro temporadas a sala llena en Timbre 4, y giras por el conurbano, “La suerte de la fea” llegó al teatro El Picadero. Está protagonizada por Luciana Dulitzky y dirigida por Paula Ransenberg. La obra cuenta la historia una violista de orquesta de señoritas condenada a musicalizar la hermosura y gracia ajena desde las sombras del foso de la orquesta. Dialogamos con Dulitzky.
Periodista: ¿Qué le interesó de este personaje tan peculiar?
Luciana Dulitzky: El momento y el mundo que le tocan vivir, su profunda soledad, su talento relegado por motivos absurdos, confinada a la oscuridad del foso, el devenir y el vínculo que desarrolla con Yolanda. Viola es una violista y queda relegada porque es fea. En realidad, ocurren eventos muy “kartunianos” en el momento en que entra una figuranta a esa orquesta, que hace muy bien su trabajo y entabla un vínculo musical que da como resultado uno de los secretos de la obra. Me atrajo además porque es muy cinematográfica, con mucha posibilidad de explorar, y como actriz se atraviesan muchos estados.
P.: ¿Cuál es el tema de la obra?
L.D.: Hay varios, está el valor de la belleza y la pregunta por la belleza, qué es el deseo y cómo opera. Si bien la obra transcurre en los años 30 en Buenos Aires, es vigente y está en sincronía con los debates que se están dando ahora en cuanto a la igualdad de derechos por los que luchamos las mujeres. En este caso la desigualdad tiene que ver con una premisa muy arbitraria como es el ser supuestamente fea y a lo que no accede por no ser bella. Tiene muchos menos privilegios y desde luego no es algo que haya dejado de ocurrir. Hemos avanzado, pero todavía hoy hay una doble lógica, por ejemplo, en el mundo televisivo o en la publicidad. Las actrices que hacen de abuelas en publicidad son mujeres de 50 años. Quien crea que ese es el mundo real, y son muchos desde luego, sufre.
P.: ¿Cómo define la dramaturgia de Kartun?
L.D.: Es uno de los mejores filósofos contemporáneos, que se hace y nos hace determinadas preguntas y siempre utiliza como recurso el humor, en medio de la tragedia y el absurdo. Admiro también el uso del lenguaje, las palabras, el ritmo, la música que escribe, porque lo que escribe es eso; decir un texto de Kartun es un privilegio. El texto mete en ese mundo y en ese material. También hay uso del lunfardo con palabras que tuve que aprender y entender, como “churrigueresca”, que si bien es un término artístico (el barroco español recargado) tiene otro uso.
P.: ¿Qué aportó Paula Ransenberg desde la dirección?
L.D.: Paula tuvo la capacidad de poder encontrar una capa debajo de otra, es muy ordenadora en ese sentido. El trabajo me permitió trabajar sobre la peculiaridad y humanidad de este personaje, entender el cuentito, para qué lo estamos contando, para qué decimos este texto. La obra es infinita, la hacemos hace varias temporadas y no me canso de hacerla, será durísimo dejar de hacerla.
P.: ¿A qué conclusión llegó?, ¿para qué dice este texto?
L.D.: Para que el material esté vivo, para llegar con estas preguntas del autor al público. Me las pregunto yo y son difíciles de responder, para que se las hagan las personas, para intentar modificar el orden de cosas.
P.: ¿Qué respuesta reciben del público?
L.D.: Muy buena por eso seguimos. Hay diferencia entre el público más joven, que se engancha con el aspecto más cómico, y el más grande, a quien seduce el aspecto más trágico.
P.: ¿Qué horizonte vislumbra ante el contexto social y económico?
L.D.: No sabemos si volvemos el año próximo porque con la actual coyuntura no hacemos planes ni apuestas a largo plazo. El sector cultural está complicado, el actual Gobierno no ha tenido una política cultural de fomento, el ajuste nos lastimó como al resto, y siento que vienen meses muy complejos, gane quien gane. Por fortuna en el Picadero tuvimos una buena estructura, pero la producción sigue siendo independiente; es cierto que creció el público porque no es lo mismo la sala de Timbre 4 de 50 espectadores que la del Picadero de 250, y eso creo que terminó de redondear la obra.


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