24 de julio 2002 - 00:00

Teléfono roto en Cultura

L a despiadada interna que separa al Secretario de Cultura duhaldista Rubén Stella de su subordinado, el subsecretario de extracción radical Rodrigo Cañete (ex asesor de Leopoldo Moreau) estalló ayer a raíz de una nota publicada en el diario «Clarín». Entre ambos funcionarios ya no hay diálogo. Stella dijo haberle pedido ayer la renuncia a Cañete, y éste manifestó no haber recibido tal reclamo.

Tan enojado estaba Stella que llamó a conferencia de prensa para desmentir que nunca hubiera pasado por su cartera, como publicó «Clarín» sobre declaraciones de Cañete, el proyecto de exhibir el malhadado mural de Siqueiros en el viejo edificio de la Biblioteca Nacional de la Calle México. El subsecretario también había dicho que la Secretaría era ajena al intento de salvaguardar el mural.

«Ejercicio Plástico»
, pintado en el año 1933 por el mexicano Siqueiros en la Argentina, fue fragmentado hace una década a la medida de cuatro containers para llevarlo de gira por el mundo, pero trabado por un litigio judicial quedó desguazado en una playa de grúas de San Justo.

Pero esta vez Cañete se excedió. El viernes pasado hubo una audiencia (de la que este diario fue testigo), donde Stella y tres de los directores de la Secretaría presentaron ante el juez Juan Manuel Gutiérrez Cabello, que entiende en la causa, el pedido de protección del mural. Teresa Anchorena, directora de cooperación internacional, firmó también el pedido.

Consultado Cañete, señaló: «Yo dije que la importancia patrimonial de la obra exige que se la declare patrimonio del país e impedir que se exporte». Pero reconoció no estar enterado de la reciente presentación en el juzgado. Nadie le avisó. Más que asegurar la suerte del mural, todo este enredo sólo revela la inexistencia de diálogo entre funcionarios de una misma cartera.

Durante los diez años de degradación del mural, los sucesivos gobiernos no mostraron interés por salvaguardarlo. Sin ir muy atrás en una larga historia de desaciertos, el año pasado, la empresa Dencanor que ostenta la titularidad de la obra, ofreció exhibirlo públicamente, pero en julio de 2002 se retractó debido a la falta de respuesta del Estado.

Los desencuentros entre funcionarios no son una novedad. El Parlamento designó por ley el mural como bien patrimonial de la Argentina, pero la máxima autoridad en la materia, Liliana Barela, presidenta de la Comisión de Monumentos Históricos, recomendó el veto de esa nominación. El 4 de enero, la entonces secretaria de Cultura Teresa Solá, impulsó el veto que fue avalado por el presidente Duhalde y los ministros Capitanich y Gabrielli. Stella, sin embargo, dice ahora que cuando Duhalde viajó a México para reunirse con el presidente Fox, la Secretaría preparó información sobre el mural para que trataran el tema.

Stella también refutó la nota de «Clarín» sobre la intención de Gutiérrez Cabello. El juez accedió en marzo de 2001 a ver el mural (Ambito Financiero estuvo presente) tan sólo para constatar su estado, y no manifestó preocupación por las condiciones mínimas de resguardo. Lo que sí hizo fue considerar la posibilidad de un traslado, dependiendo siempre de un pedido de la Secretaria de Cultura, cosa que ocurrió recién el viernes pasado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar