"Romasanta" es otra de las producciones hispanas de Brian Yuzna, director recordado por algunas buenas adaptaciones del terror lovecraftiano en su juventud, solo o acompañado por Stuart Gordon tras las cámaras, como «Re-Animator», «Resonator» (originalmente, From Beyond) o «La novia de Re-Animator».
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Lamentablemente, su etapa española ha sido más fructífera pero de una calidad poco recomendable.
Esta película se basa en un caso real: a mediados del siglo XIX, se producen una serie de sangrientos asesinatos en la región de Galicia y un vendedor ambulante, llamado Manuel Blanco Romasanta, es detenido por los crímenes. El vendedor confiesa, pero alega haberlos cometido afectado por una extraña maldición que lo hace transformarse en lobo y perder control de sí mismo. La gente del pueblo pide un castigo ejemplar, pero los ciudadanos más ilustrados, bajo la influencia de la ciencia positivista que campeaba en el período, le solicita a la reina Isabel II la conmutación de la pena para estudiar el caso de licantropía. La figura de Romasanta dio así origen a diversas leyendas.
El film, por lo tanto, contaba con un rico contexto que, sumado a su calidad de independiente, le hubiera permitido ofrecer originalidad, algo que finalmente no ocurre. Existen problemas en cuanto a la narración, una desmedida cuota de clichés del género e imágenes utilizadas sin justificación alguna. Producto de esa incapacidad narrativa, los personajes aparecen y desaparecen sin dejar rastros (como el hombre lobo de la historia), y los principales cambian su punto de vista sin transiciones. Hay escenas rescatables en todo este mejunje, pero no alcanzan para darle estructura alguna a lo que se quiere contar. El cine de culto no es tal a fuerza de clichés, sino de originalidades. H. M.
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