Un ciclo de teatro leído de inusual calidad se está programando en el Instituto Goethe (Corrientes 319) hasta el próximo 24 de julio. Con el objeto de difundir la nueva dramaturgia alemana a través de directores argentinos de vanguardia, se organizó una pequeña muestra de tres obras, de las cuales ya se exhibieron dos atractivas propuestas escénicas a cargo de Alejandro Tantanian -quien dirigió a una exultante Mirta Busnelli en «Nada más bonito», de Oliver Bukowski-y Cristian Drut, a cargo de la puesta de «Top Dogs», una pieza de Urs Widmer centrada en el tema de la desocupación y sus devastadores efectos en el individuo.
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Cabe señalar que en ambos casos se trató de teatro semimontado y no de una simple lectura de textos, como puede dar a entender el nombre del ciclo. Por otra parte, sorprendió grata-mente que, pese al escaso tiempo de ensayo que caracteriza a este tipo de montajes, cada uno de estos espectáculos exhibió una puesta en escena sugerente y bien delineada que contó, además, con un muy buen respaldo de los rubros técnicos.
Inclusive el hecho de que los actores deban interpretar sus papeles libreto en mano sirvió para aguzar la astucia de los directores, que lograron transformar esta limitación en una nueva herramienta de trabajo. Por ejemplo, Tantanian concibió el espacio escénico como un estudio de radio (templo del teatro leído) enriqueciendo la actuación de Busnelli con la participación musical y sonora de Edgardo Rudnitzky.
Por su parte, Cristian Drut en «Top Dogs» contó con un elenco muy bien afinado que -carpeta en mano-logró transmitir con una precisión escalofriante el desolado universo de esos ambiciosos y enérgicos ejecutivos que repentinamente han dejado de «pertenecer» a una gran empresa. El ámbito elegido fue una sala de reuniones, con su mesa de trabajo y el infaltable proyector de imágenes, en donde una especie de coordinadora grupal dio comienzo al curso de reinserción laboral para ejecutivos que estructura toda la obra.
Más directa en su lectura política, pero menos sofisticada en nivel de lenguaje que «Las personas no razonables están en vía de extinción», de Peter Handke -una obra con la que tiene varios puntos en común-, «Top Dogs» parte de una situación real (el achicamiento de las grandes empresas) y de especial resonancia en el público argentino, acosado por el fantasma de la desocupación y la inestabilidad económica.
La pieza de Urs Widmer -cuyo teatro apunta a convertirse en un «espacio social donde sucede lo que nos pasa a todos»abunda en situaciones lúdicas, relacionadas con técnicas de terapia grupal que permiten arrojar buenas dosis de humor negro sobre escenas que habitualmente sólo provocan angustia y paralización.
Drut dinamizó el juego actoral rompiendo en más de una ocasión la formalidad de esa supuesta reunión entre ejecutivos para introducir escenas de mayor delirio o con una inquietante carga tragicómica. Este magnífico ciclo organizado por el Goethe tendrá su cierre con «Cara de cuero», una pieza de Helmut Krausser dirigida por Analía Couceyro, cuyas funciones se realizarán hoy y mañana a las 20.
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