5 de febrero 2002 - 00:00

Tiene gags logrados, pero falta sustancia

Noralí Gago
Noralí Gago
(05/02/2002) «Solita para todo», de N. Gago. Dir.: J. Parodi. Int.: N. Gago. (Teatro Anfitrión.)

Presentar una galería de mujeres vinculadas por el sufrimiento que ocasiona la soledad puede ser una excusa para internarse en el mundo del alma femenina. El amor que no llega, la rutina de las tareas hogareñas, la envidia hacia aquellas que tienen un compañero, los fracasos en las experiencias sexuales, son unos pocos de los temas a los que se puede apelar. Hay otros que curiosamente nunca se tocan. Los de la soledad elegida de mujeres creadoras, la necesidad de un espacio propio, la entrega voluntaria a un servicio. Pero es claro que para tratarlos es necesaria una mayor profundidad y correr el riesgo de no enrolarse dentro de un feminismo fácil.

•Intimidad

Noralí Gago elige el camino del humor y a través de distintos sketchs se explaya sobre la intimidad más bien vacua de distintos personajes sin muchas aspiraciones, comenzando el espectáculo a través de una mujer simple que se deslumbra con los «personajes» que forman parte de la platea.

Tal vez si hubiera buscado la colaboración de otra persona para escribir los textos habría ganado algo en profundidad. Y aunque justo es reconocerle que no acude a la grosería, los caracteres son apenas bosquejos muy semejantes a muchos personajes televisivos.

Algunos esquicios son más afortunados, como el de la mujer que horoicamente decide ir a bailar, que le permite desplegar sus condiciones de comediante. Lo mismo que la interpretación de «Mamá, llevame p'al pueblo» y el más elaborado de todos: el de la mujer que espera a su amiga, que recuerda a «El difunto» de Obaldía. Pero el arranque y el final son flojos y el personaje de la mucama, acomodadora y presentadora, carece de la soltura que luego va ganando la actriz.

Las canciones no son atractivas y no agregan nada al desarrollo de la trama. Excepción hecha de la de
Magaldi, que la actriz interpreta con gracia.

El vestuario, aunque rutinario, ha sido cuidado y el traje que luce en
«Espérame» es el más logrado.

Juan Parodi
ha solucionado con corrección los tramos en los que la actriz pasa de un personaje a otro.

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