La siempre cándida Meg Ryan y Annette Bening (la mejor actuación del film), dos de las
protagonistas de «Todo sobre las mujeres», incomprensible intento de remake de un clásico
de Hollywood de 1939.
«Todo sobre las mujeres» (The Women, EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: D. English. Guión: D. English sobre obra de C. Boothe Luce. Int.: M. Ryan, A. Bening, E. Mendes, D. Messing, J. Pinkett Smith, B. Midler, C. Bergen, C. Fisher.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Parece que «Sex and the city » volvió a poner de moda el cine de y para mujeres. Y como en las revistas, suplementos, programas de cable, que se dirigen al género, se nota que falta imaginación. De otro modo no se entiende por qué una producción que se dice independiente buscó reflotar a como dé lugar un clásico de clásicos de la época en que los estudios de Hollywood decretaron el reinado del «women pic» (películas para mujeres): tan luego, «Mujeres» de George Cukor, 1939, sobre el descubrimiento de un marido adúltero entre un grupo de señoras de clase alta de la Nueva York de entonces.
Dado el tiempo transcurrido, y salvo para memoriosos y cinéfilos, el dato pasaría inadvertido, si no fuera porque lo que acá se estrena como «Todo sobre las mujeres» se promociona como una «remake» de esa comedia basada en una exitosísima obra teatral de Claire Boothe Luce, que conoció puestas en casi todo el mundo. En Buenos Aires se registran al menos dos: una de la compañía de Mecha Ortiz de fines de los años 30, y otra dirigida por Enrique Carreras en el Teatro Premier, 1989. Con algunos mínimos aggiornamentos, incluso Hollywood hizo una segunda versión en 1956 que se llamó «El sexo opuesto». En «Todo sobre las mujeres» también hay una cándida esposa (Meg Ryan, quién si no, en el mismo papel de Norma Shearer), enterada brutalmente del affaire de su marido con una dependienta trepadora por boca de una manicura. Y, al margen del, digamos, homenaje que se le hace al original no incluyendo hombres en la escena (como antes, ahora también ellos son sólo una referencia), o dejando algunaque otra línea de diálogo textual, esta pelicula tiene poco y nada que ver con aquélla. Lo cual no quiere decir que sea menos anacrónica.
Ahora, es obvio, hubo que incluir modernidades como cirugías (al respecto, Candice Bergen se ríe de las propias con señalable sentido del humor), lesbianismo o referencias, muy rampantes, a los llamados «desórdenes alimentarios» producidos por la presión de verse lindas, por ejemplo.
Asimismo, como se supone que en tiempos de corrección política tampoco sería bien visto ese paradigma de maldad concentrado en la mejor amiga de la esposa engañada, y que con tanto regocijo encarnó primero una Rosalind Russell en estado de gracia, Annette Bening hace maldades más por tilinga que por otra cosa.
Después se resarce. desde luego, por aquello de la solidaridad femenina, asunto que por lo visto mejor dejar en manos de Pedro Almodóvar. Bening, por cierto, cumple la mejor actuación de la remake, lejos. No obstante, la corrección sufre un embate serio cuando el personaje de Ryan conoce a la vulgar amante de su marido (antes Joan Crawford, ahora Eva Mendes) y le dice unas frases que afligirían a la presidenta del Inadi.
Por lo demás, comparada con nada, «Todo sobre las mujeres» es una comedia liviana, cuyos mejores gags son de corte televisivo (la directora Diane English hizo cierto ruido en la televisión en los 80/90 con «Murphy Brown») y por suerte deja las declaraciones de principios recién para los créditos finales. Su mayor virtud, en todo caso, es despertar curiosidad por las «Mujeres» de Cukor, aunque más no sea por un elenco irrepetible, que también incluye a Joan Fontaine y Paulette Goddard. Claro que también tiene un guión de Anita Loos y Jane Murgin, en el que colaboró hasta F. Scott Fitzgerald, y la audacia avant garde de un desfile de modas en restallante technicolor insertado en una película íntegramente en blanco y negro.
Dejá tu comentario